viernes, 13 de julio de 2012

Día 91 – Colosos de Memmon, Valle de los Reyes, Templo de Hatchepsut, Valle de las Reinas, Templos de Luxor y Karnak


Un nuevo día comenzó muy temprano, antes de la salida del sol, sobre todo para algunos. Esto es porque había un paseo opcional en globo para ver el amanecer, pero nosotros preferimos no hacerlo porque no nos llamaba mucho la atención y no es nada barato. De los compañeros que lo hicieron tuvimos opiniones encontradas; algunos lo disfrutaron y para otros no fue la gran cosa.

Nuestra primera parada fue para ver los Colosos de Memmon. Éstos son dos estatuas enormes de piedra del Faraón Amenothep III. Originalmente su función era la de montar guardia en la entrada del Templo de Amenothep. Sacamos algunas fotos y continuamos con nuestro camino.

El Valle de los Reyes, el segundo punto en el orden del día, es el lugar elegido por varios Faraones para construir sus tumbas o templos mortorios. Es que no todas las eras creyeron en la utilidad de las pirámides; con el cambio de épocas cambiaban también las creencias y costumbres. Pasaron a considerar que lo importante era sólo lo que estaba bajo tierra, por lo que la pirámide ya no era necesaria. En este valle hay un total de sesenta y dos tumbas entre las cuales se encuentra la del famoso Tut Ankh Amon. Entramos en tres de ellas (no todas están habilitadas) y algunos que pagaron un adicional ingresaron en la de dicho famoso Faraón. Nosotros no lo hicimos por recomendación del guía de que no valía la pena.

La tercera parada fue en el Templo de Hatchepsut. El mismo fue construido por ella misma durante un tiempo en que el que ejerció como Faraón de Egipto mientras su hijo pequeño y heredero al trono crecía lo suficiente como para tomar el poder. No era lo normal pero igualmente lo hizo y hasta construyó su tumba en el Valle de los Reyes junto a los demás Faraones.

Finalmente visitamos el Valle de las Reinas en donde se encuentran las tumbas de las esposas de los Faraones. No es tan grande como el Valle de los Reyes y no pudimos ingresar a ninguna de sus tumbas. En ninguno de los valles se podía sacar fotos por lo que nos llevamos de recuerdo solamente lo que quedó grabado en nuestra memoria.

Volvimos al mediodía al crucero para almorzar y descansar un rato antes de seguir con los paseos por la tarde. Esta es la única forma de soportar el calor porque al mediodía no se puede estar afuera, mucho menos aún al sol. Retomaríamos recién a media tarde.

Volvimos a salir a eso de las cuatro para volver al Templo de Karnak en donde habíamos visto el espectáculo de luces la noche anterior. El mismo fue construido como símbolo de adoración a Amon, Dios local de la antigua capital de Egipto, la ciudad conocida como Tebas y hoy llamada Luxor. Aquí muchísimos Faraones dejaron su huella añadiendo algo al Templo en símbolo de respeto y devoción. Esto hace que el predio sea enorme, ya que tiene varias salas de columnas, varias de ofrendas, una enorme sala abierta y dentro muchísimas estatuas. Se destaca el camino central de la sala de columnas que son GIGANTES. Debe ser lo que sienten las hormigas cuando caminan entre nuestras piernas, algo realmente increíble y majestuoso. Otra demostración de lo que eran capaces los egipcios con tan pocos recursos y hacen tantos miles de años. Reitero, eran unos “capos”.

Por la tardecita, acompañados de la puesta del sol, hicimos la última visita guiada del día y del país por el Templo de Luxor. Siguiendo la misma estructura ya mencionada, lo que más llama la atención de este lugar es la muy linda fachada con dos estatuas de Ramses II bastante grandes y otra de él mismo en la que la cara está casi intacta y se puede apreciar con lujo de detalles el trabajo que hacían. Es algo espectacular.
Volvimos al hotel por la noche tras un largo día movidito para cenar y como tantas veces caer agotados en la cama de la habitación. Al día siguiente podríamos descansar hasta que tomáramos un nuevo avión hasta el popular balneario Sharm El Sheik.

Día 90 – Templo de Edfu y espectáculo de luces en Templo de Karnak


Aunque la noche anterior hubiéramos tenido fiesta y las horas de sueño fueron escasas, debíamos levantarnos a las 6:30 de la mañana para una nueva visita. Obviamente, muchos se quedaron durmiendo; entre ellos, Ro.

Partimos temprano en grupos de cuatro personas hacia el Templo de Edfu. El medio de transporte esta vez eran unos carros tirados por caballos a los que los conductores de los mismos llaman el Ferrari egipcio; están MUY lejos de serlo. El chofer del nuestro era un chanta total y fue todo el camino intentando ganarse una propina extra que nos dijeron que ya estaba paga. Nos sacó una foto a todos en el carro con una de nuestras cámaras, le dio las riendas a una compañera que estaba sentada adelante con él y hasta paró en un momento para arrancar una flor y regalársela. Suena muy adorable y romántico pero hay que aclarar que pobre hombre estaba muy sucio (al igual que todo el carro) y olía a ala por lo que no era algo disfrutable. Para peor, una de las ruedas del carro parecía estar a punto de salirse poniendo en riesgo nuestras vidas y el caballo daba la impresión de estar muy mal alimentado por lo que no podía con nosotros en las subidas por más que el chofer le diera sin piedad con el látigo. Llegamos últimos a destino.

El Templo no fue la gran cosa o tal vez lo era pero como habíamos dormido poco y mal no supimos apreciarlo como merecía. Al menos aprendí que todos los templos egipcios eran construidos manteniendo una estructura, primero una sala abierta, luego una o más de columnas, otra de ofrendas y finalmente el altar en donde iba el o los dioses adorados. Además que se construía de adentro hacia afuera, o sea, desde el altar hacia la sala abierta.

Al terminar la visita debíamos volver al barco nos el mismo carro. El nuestro no estaba por lo que tuvimos que buscarlo. Un pibe local nos ayudó pero no porque fuera macanudo, sino que era buscando dinero. Al encontrarlo nos hacía el gesto frotando el pulgar con el índice mientras decía “¿tip?”. Con una notoria expresión facial le comuniqué que no estaba dispuesta a darle ni un mando, así que se fue.

Para la vuelta me hicieron ir adelante a mí para escapar del veterano conductor. Una vez más se puso a cancherear, me dio las riendas un rato, me abrazaba (cosa que no estaba NADA buena) y llegando empezó a pedirme propina. Tres veces tuve que decirle que después le iban a dar la propina hasta que llegamos al barco y bajamos todos volando y dejamos el pozo como para que entendiera. A todo esto recién era media mañana y había como cuarenta grados. Teníamos el resto del día libre en el barco mientras navegábamos hasta llegar a Luxor.

Luego del almuerzo llegamos a un lugar llamado Esna en donde se hace el cruce esclusa. Esto con nombre tan técnico es simplemente un regulador del nivel de agua. El barco ingresa por un lado, se cierra atrás de él una compuerta, baja el nivel del agua hasta equipararse con el del otro lado del río y luego poder seguir el viaje. Lo destacable de esto es que mientras se hace el cruce que lleva un ratito se acercan unos vendedores en barcazas o por los muros que ofrecen manteles o remeras, las hacen un bollito y las tiran hacia arriba de la cubierta para que los interesados las vean. Si alguien quiere comprar, pone la plata adentro de la bolsa y se las tira de vuelta. Interesante.

Llegamos a Luxor por la tardecita y fuimos hasta el Templo de Karnak en donde vimos un espectáculo con luces y sonido que cuenta la historia del lugar. Una vez finalizado volvimos al barco para cenar, conversar y eventualmente acostarnos.

Día 89 – Abu Simbel y Kom Ombo


Nos levantamos MUY temprano, tanto que pasaron varias horas hasta que salí del estado zombie y logré concentrarme en las actividades del día. Para hoy teníamos una visita muy importante al majestuoso templo de Abu Simbel, el cual se encuentra a tres horas y algo de viaje en ómnibus. Por suerte dormimos casi todo el camino y se pasó rápido.

Abu Simbel es un templo construido por el faraón Ramses II y es la otra construcción destacada de Egipto, tan increíble para mí como las pirámides o la Esfinge. Está en la mitad de la nada, muy al sur de Egipto, a 60 kms de Sudán. Fue construido ahí para mostrar el dominio que tenía sobre esa zona y en él son adorados tres distintos dioses junto con él mismo. En la fachada hay cuatro estatuas gigantes de Ramses II sentado (una de ellas está rota, se cree que fue con un terremoto hace muchísimos años) y en el final del templo, lo que se denomina el altar hay una más junto a los tres dioses que se adoran, prácticamente denominándose Dios el mismo.

El templo es majestuoso e impactante sin lugar a dudas. Cada templo egipcio muestra el conocimiento que tenían ellos sobre geometría, matemáticas, astronomía, arquitectura y geología; eran además unos tremendos escultores. A modo de ejemplo, el templo de Abu Simbel fue construido de tal manera que dos veces al año, coincidentes con las fechas de cumpleaños y fecha en que asumió el poder Ramses II, el sol llegara hasta el altar ubicado al fondo del templo iluminando así a tres de las cuatro estatuas allí ubicadas.



Con la construcción de la presa de Aswan tuvo que ser re localizado en una operación combinada entre varios países que llevó cuatro años ya que al igual que el otro que habíamos visto anteriormente, con la formación del Lago Nasser, hubiese quedado bajo agua. El video y las imágenes de cómo trasladaron semejante coloso de un lugar a otro dejándolo casi intacto son asombrosas.

A pocos metros de Abu Simbel se encuentra un segundo templo construido también por él en honor su esposa preferida, Nefertari. Es igualmente muy lindo pero no tan grande e impactante como el primero. De todas maneras, si bien lo hizo para ella, hay muchísimas estatuas y dibujos de él, mostrando la superioridad que creía tener sobre todas las demás personas. Sin ir muy lejos, en la fachada hay cuatro estatuas gigantes, cuatro de las cuales son de él y las dos restantes de Nefertari.



Al terminar la visita volvimos al barco en Aswan, lo que implicó tres horas y algo de viaje en ómnibus una vez más. ¡MATADOR! Llegamos al barco casi a las dos de la tarde para almorzar y luego teníamos un rato libre para descansar antes de una visita más. Así lo hicimos.

Más tarde, cuando llegamos en el crucero a Kom Ombo, hicimos la visita al templo de Sobek y Haroeris. El mismo está dedicado a los dioses de la medicina y la magia e iban antiguamente ahí a pedir curación. Tras las explicaciones pertinentes a cargo del guía, disfrutamos de la puesta del sol y luego recorrimos el museo de lagartos momificados.

Para despedir la jornada y luego de la cena, teníamos esa noche un nuevo evento que consistía en fiesta de disfraces. Ro y yo nos vestimos de árabes y junto a nuestros amigos bailoteamos hasta pasada la medianoche. Estuvo muy divertido y uno de nuestros amigos ganó el segundo premio como mejor disfraz al ingeniosamente y en el intento de disfrazarse de algo con lo que tuviera, creó lo que posteriormente llamamos “bagman”, metiéndose adentro de un bolso mochila bastante grande y usando eso como vestido. Quedó genial y merecía ganar el primer puesto.

Día 88 – Presa de Aswan, Templo de Philae, obelisco inacabado y crucero por el Nilo


El grupo se dividió en dos para tomar el vuelo a la ciudad de Aswan. Nosotros nos fuimos en el primero y más temprano por lo que una vez más nos levantamos antes del amanecer. Desayunamos en el hotel y partimos rumbo al aeropuerto.

Tras una hora de viaje aterrizamos sin problemas en Aswan. Comenzaríamos en este día un viaje en crucero por el Nilo de cuatro noches, aunque antes de ir al barco teníamos una serie de visitas. Al llegar entonces subimos a los ómnibus con el guía y comenzamos visitando la represa. La misma fue construida por los ingleses y es una fuente muy importante de energía para el país. Está ubicada en el lago Nasser, el cual se formó a partir del agua del Nilo.

La segunda parada fue en la isla de Agilika. Nos transportaron en modestas barcazas hasta el lugar donde se encuentra el Templo de Philae, construido en honor a la Diosa Isis. El lugar es muy bonito aunque no está en su ubicación original. Tuvo que ser trasladado por el crecimiento del nivel del agua que rodea la isla. Ya estaba cubierto por la mitad cuando comenzaron las obras y fue exitosamente trasladado a un terreno más elevado donde ahora yace sin problemas con la misma disposición original.

Por último estuvimos a los pies de un monumento bastante visitado por los turistas conocido como el obelisco inacabado. Es una pieza de granito enorme que antaño iba a ser un obelisco y por una falla en los trabajos se rajó y no pudo ser utilizado. Ahí permanece, recostado al sol entra las demás piedras. No es algo muy destacado y para nada recomendado.

Al mediodía nos trasladaron finalmente al crucero donde nos entregaron nuestra habitación. No es un barco similar a los que se ven en las playas de punta del este en verano, je, NI CERCA. Es un crucero pequeño, modesto, algo mejor que aquél en el que estuvimos paseando por la bahía de Halong en Vietnam. En él dormiremos las próximas cuatro noches mientras viajamos por las aguas del Nilo hasta llegar a la ciudad de Luxor. Almorzamos en el barco, ¡comida de verdad!, no Mcdonald´s. Incluso había uvas en el postre y estaban riquísimas. Se acabaron rápidamente entre las pirañas uruguayas.

Por la tarde hicimos un paseo de poco más de una hora por el Nilo en unos botes a vela típicos locales llamados “Falucas”. Eso estuvo MUY BUENO, sobre todo porque iba acostado en la cubierta a los pies del mástil, sintiendo la brisa de la tarde en la cara. Después de esto tuvimos el resto del día libre y no hicimos más que descansar. Por la noche volvimos a disfrutar de una gran cena al estilo buffet en el barco como para irnos desintoxicando AL FIN de tanta comida chatarra.

Día 87 - Mezquita de Alabastro de Mohamed Alí, Mezquita del Sultán Hassan y Museo egipcio


Con la imagen de todo lo visto el día anterior todavía fresco en la retina, partimos por la mañana para hacer una serie de visitas más en nuestro último día en el El Cairo. Comenzamos con una serie de visitas religiosas, aprendiendo un poco más sobre el islam, tal como habíamos visto en los Emiratos Árabes.

La primera parada fue en la Mezquita de Alabastro de Mohamed Alí. Vale aclarar para evitar posibles confusiones que NO se trata del famoso boxeador, je. La construcción es muy bonita aunque está lejos de lo que vimos en los Emiratos; igualmente no es comparable un lugar con otro por las antigüedades correspondientes. La misma está apuntando a la meca al igual que todas y tiene la particularidad que dentro hay una tumba. Igualmente no le dan importancia a la misma porque no tiene una función relacionada al templo.

Ahí se juntan muchísimas veces montones de musulmanes para ofrecer sus oraciones a su Dios Allah. Está ubicada en un lugar muy alto lo que otorga una vista panorámica de gran parte de la ciudad. Hicimos un recorrido por todo el lugar y luego hicimos lo mismo con la Mezquita del Sultán Hassan. Esta última se diferencia de la anterior en que solía ser una suerte de monasterio donde se enseñaban diferentes cultos.

Antes de cortar para almorzar visitamos una iglesia católica muy antigua que permanece desde hace muchos años cuando Egipto tuvo a dicha religión como principal tras las invasiones romanas. Finalmente, estuvimos dentro de una sinagoga muy antigua construida en donde se dice que Moisés fue encontrado cuando era un bebé.

Interrumpimos los paseos para almorzar en un shopping en donde una vez más nuestras opciones se limitaban a la comida rápida. Quisimos cambiar nuestras pisadas yendo a un supermercado enorme para comprar algo pero no encontramos nada rico y además las colas en las cajas eran interminables; incluso las de las cajas rápidas. Una vez más frente a la disyuntiva de Mcdonald’s o Pizza Hut terminamos comiendo pizza. Ya se sentía la intoxicación en el cuerpo de tanta comida chatarra, pidiendo a gritos por un poco de fruta y verdura.

Por la tarde nos llevaron a el museo egipcio en donde a lo largo de casi dos horas disfrutamos de un popurrí de estatuas, pilares, adornos y muchas cosas más adornadas con jeroglíficos, pertenecientes a diversas eras en la larga y rica historia de este país. El guía nos iba explicando todas las cosas más destacadas y la verdad que realmente vale la pena.

En el segundo piso del museo se encuentran restos de la tumba de Tut Ankh Amon, descubiertas en los años veinte del siglo pasado por un norteamericano de apellido Carter. Él estuvo cuatro años tras los restos de la tumba que sabía debía estar por ahí esperando a ser encontrado ya que existía una lista con los nombres de todos los faraones y las tumbas encontradas y saqueadas hasta el momento; restaba sólo una.

Ubicada en el valle de los Reyes, lugares que visitaríamos en unos días en la ciudad de Luxor, ubicada debajo de otra tumba por casualidad, cosa que la salvó de los ladrones, apareció la tumba del faraón niño, quien gobernó Egipto durante muy poco tiempo ya que murió con apenas dieciocho años.

La tumba estaba equipada con muchísimas cosas que los egipcios consideraban que iban a ser arrastradas a la siguiente vida por el faraón. Vasijas, esculturas de animales, de sirvientes, de soldados, armas, camas y muchas cosas más. Además, el cuerpo momificado con técnicas que hasta el día de hoy siguen siendo parcialmente un misterio, tenía en la cabeza un casco de oro que llegaba hasta los pectorales con la imagen de su cara. Eso se colocaba en un ataúd de oro, dentro de otro de madera bañado en oro, dentro de otro de granito, adentro de una caja de madera bañada en oro, ésta adentro de otra igual más grande, luego otra y finalmente una cuarta caja, de modo de asegurar la protección del cuerpo.

Por último pagamos un dinerillo adicional para entrar al museo de momias en donde se puede ver cuerpos reales de hace miles de años, momificados. Los cuerpos están completamente tapados con vendas, pero las cabezas están descubiertas y se pueden ver los dientes originales y el pelo. Da un poco de impresión pero es asombroso. En lenguaje coloquial podemos afirmar que los antiguos egipcios eran unos capos, je.

El museo se encuentra muy cerca de una de las principales zonas de manifestación en la pasada revolución de enero. Ahora estaba muy tranquilo, pero hace un poco más de un año en ese lugar se encontraban millones de egipcios para hacerse escuchar. Incluso el edificio al lado del museo que era del partido político gobernante estaba todo roto y cubierto de hollín porque fue incendiado en una de las manifestaciones.

Al finalizar los paseos quienes quisieran podían ir a un mercado a comprar chucherías, pero nosotros preferimos volver al hotel. Demoramos cerca de una hora por el tráfico pero para el atardecer ya estábamos en “casa”. Al rato fuimos al shopping para la cena y era un asco de gente por ser fin de semana. Finalmente dejamos todo pronto para el día siguiente y nos acostamos. Así terminaba nuestra estadía en la capital egipcia.

Día 86 – Las tres pirámides, la Esfinge, ciudad de Memphis, Sakkarah y fábrica de papiro


Comenzamos el día cuando canta el gallo, tempranito, para aprovechar lo máximo posible en un día intenso pero productivo. Ya de arranque nuestra primera parada era el plato fuerte de la historia egipcia y tal vez lo más reconocido a nivel mundial, las pirámides.

Si bien hay muchísimas pirámides en todo Egipto y que las mismas constituyen tumbas a diversos faraones o esposas de ellos, nosotros concentraríamos nuestro tiempo en las principales y más importantes que hay en El Cairo, la pirámide de Guiza y más tarde la primer pirámide.

La pirámide de Guiza es la más antigua y más grande de las tres. Es las más vieja de las siete maravillas del mundo antiguo y originalmente fue construida como una tumba faraónica. Estuvimos parados a sus pies por lo que podemos afirmar con propiedad que es ENORME. Por dentro tiene tres cámaras y pagando un dinero extra se puede acceder hasta una de ellas, pero no se puede ver nada. Como nos dijeron los guías, es más que nada para jactarse de haber estado adentro de una pirámide.



La segunda pirámide es la más bonita a mi criterio y se distingue claramente porque es la única que tiene la punta todavía cubierta con un material que parece hormigón. Originalmente las tres estaban totalmente cubiertas pero todo ese revoque se perdió en un terremoto que hubo en Egipto en algún año por allá lejos antes de Cristo que no recuerdo y que afectó a muchos monumentos. La cúspide de la segunda se mantiene intacta y le da un toque distintivo; la primera no tiene vértice final, está bastante deteriorado. La tercera pirámide finalmente es la más pequeña de las tres y la menos llamativa. También se puede entrar al interior en donde hay una sola cámara y el camino es menos exigente que el de la Gran Pirámide. No estuvimos al pie de las otras dos pirámides pero igualmente se puede apreciar su inmenso tamaño. Finalmente fuimos hasta un mirador desde donde se ven perfectamente las tres casi alineadas en el horizonte.



A mi criterio la visita estuvo espectacular. Incluso sin haber entrado a una de esas pirámides el sólo hecho de estar a los pies de semejante coloso inmenso con una historia tan increíble es espectacular. Por más que puedan explicar o dar teorías sobre cómo fueron construidas, parece imposible imaginarse la forma en que manipulaban algunos recursos como la piedra para realizar edificaciones de esta magnitud. ¡ESPECTACULARES!

Luego de esta visita y para no ser menos, viajamos hacia la famosa Esfinge y el Templo del Valle. Ahí estuvimos a pocos metros de una construcción histórica que tantas veces he visto en muchas representaciones junto a las pirámides como la cara de Egipto. Nuevamente parecía mentira estar tan cerca de algo tan importante, tal como me pasó con la muralla china y como supongo que me pasará cuando por fin recorra las principales capitales europeas y sus monumentos.

Si bien la zona está parcialmente cerrada por mantenimiento y aunque le falta la nariz y la barba que tenía originalmente, es algo igualmente ESPECTACULAR. Me sentí muy conforme con la visita a estos dos lugares que claramente llenaron mis expectativas. Al rayo del sol y con muchísimo calor sacamos unas cuantas fotos para luego seguir nuestro camino.



Nos llevaron hasta una calle con bastantes comercios para que almorzáramos. Una vez más nuestras opciones se limitaban a Mcdonald’s y Pizza Hut; repetimos comida con unas hamburguesas y poco después ya estábamos en la ruta para seguir con las visitas.

Primero fuimos hasta la ciudad de Memphis que fue la primera capital de Egipto. Ahí entramos a una especie de museo antiguo en donde hay una estatua acostada ENORME del faraón Ramses II. Si bien no está completa es igualmente algo gigante. Recorrimos el predio en donde vimos las primeras cosas con jeroglíficos grabados y poco después partimos hacia Sakkarah antes que cerrara. En dicho lugar se encuentra nada más y nada menos que la primera pirámide construida, también conocida como la pirámide escalonada. Entramos a una pirámide pequeña para ver cómo era el sistema de cámaras empleado en aquel entonces y luego una antigua tumba.

Tras todo esto estábamos bastante lejos del hotel y teníamos un camino bastante largo de vuelta. Antes hicimos una última parada en una fábrica de papiros en donde nos explicaron como es el antiguo proceso de fabricación de este papel. Es muy sencillo pero útil y en el mismo lugar lo usan como lienzo para diversos tipos de cuadros con cosas típicas egipcias. Nos llevamos uno de recuerdo con nuestros nombres grabados en jeroglíficos.

Volvimos al hotel y llegamos al anochecer. Vimos la puesta del sol en el camino y así se terminaba una jornada larga pero enriquecedora. Con las pocas energías restantes fuimos hasta el shopping al lado del hotel para cenar algo y luego acostarnos a dormir.

Día 85 – Llegada a El Cairo


Prácticamente sin dormir nada, porque habíamos dejado las valijas afuera de la habitación a las once de la noche, y debíamos bajar a desayunar para luego irnos al aeropuerto a la una y quince de la mañana, comenzamos nuestra salida de los Emiratos Árabes.

En primera instancia se suponía que nuestro vuelo saldría poco después de las cuatro de la mañana, pero para nuestra sorpresa, cuando nos acercamos a la puerta de embarque luego de poco más de dos horas de espera, nos dijeron que por problemas técnicos la salida estaba retrasada para las ocho menos diez. Ese fue un golpe anímico que no esperábamos y para nuestros MUY agotados seres fue casi de Knock Out y sólo se vio un poco disminuido por el hecho de que la compañía aérea nos dio a cada uno en modo de compensación una Big Mac y una Coca Cola. Ese fue entonces mi segundo desayuno del día o un almuerzo anticipado a eso de las 5:00 am.

Finalmente partimos a la segunda hora estipulada y tras tres horas y media de viaje aterrizamos sin problemas en el aeropuerto de El Cairo. Nos trasladaron hasta el hotel que es de la cadena Holiday Inn a puro lujo (aunque estuvimos en otros mejores) con la gran comodidad para nosotros que está instalado justo al lado de un Shopping ENORME.

Estábamos con la energía en reserva pero como segundo regalo del destino para este día, nuestra habitación todavía no estaba lista, así que tuvimos que hacer tiempo antes de poder hacer el check-in. Fuimos entonces a la plaza de comidas del shopping en busca de un almuerzo gratificante, recorrimos un poco el lugar, hicimos un surtido más que necesario en un supermercado gigante y luego sí volvimos al hotel para reclamar nuestra habitación.

El resto de la tarde la perdimos durmiendo y nos despertamos ya por la noche y de casualidad. Un poco mejor pero todavía cansados decidimos bañarnos y volver a dormir sin cenar. Yo aproveché para ponerme un poco al día con el blog ya que Dubai fue tan intenso que implicó renunciar a la escritura, las fotos y el internet. No pude avanzar mucho antes de volver a caer rendido por el sueño y al fin de cuentas fue lo mejor porque al día siguiente otra vez debíamos madrugar para visitar las pirámides.

Destino 15: Egipto


Nuestro decimoquinto destino es Egipto, lo que implica visitar un nuevo continente en este hermoso viaje en desarrollo. Partimos desde América, Oceanía, Asia y ahora África, restando Europa en donde estaremos dentro de solamente unos días.

Este país milenario con una rica y fantástica historia será nuestra casa durante doce días. Comenzaremos nuestra visita por una ciudad muy importante a nivel nacional y mundial, la capital de Egipto, El Cairo. Ahí visitaremos las pirámides de Guiza, la Esfinge y el museo egipcio como lugares destacados. Luego seguiremos con la ciudad de Aswan en donde comenzaremos un viaje de cuatro noches en crucero por el Nilo hasta llegar a la ciudad de Luxor. En el medio haremos paradas en diversos lugares históricos. Una vez en Luxor visitaremos la necrópolis de Tebas para visitar el Valle de los Reyes, el Valle de los Nobles, el Templo de Hatchepsut y los Colosos de Memnon.

Finalmente, los últimos tres días viajaremos hacia un balneario llamado Sharm El Sheikh que es muy pintoresco y en donde tendremos tiempo libre para conocer, disfrutar y descansar. A continuación de todo este período los grupos A y B se volverán a juntar momentáneamente para volver a El Cairo y luego dividirse entre quienes hacen Jordania e Israel y quienes (como nosotros) tomarán un nuevo vuelo hacia el último destino de esta segunda etapa del viaje, Turquía.   


sábado, 7 de julio de 2012

Día 84 – Aquadventure


Nos levantamos un poco más tarde porque teníamos el día pero lo suficientemente temprano como para aprovecharlo. Nos habían dejado anotadas varias actividades recomendadas para hacer por nuestra cuenta en este día, pero yo ya había elegido una y nada iba a ponerse en mi camino. El día estaba destinado al Aquadventure wáter park, uno de los parques de agua más grandes y modernos del mundo. ¡Woohoo!

Coordinamos con los demás compañeros interesados y salimos a media mañana rumbo a la isla palmera de Jumeirah, en donde se encuentra el enorme y lujoso hotel Atlantis y su parque de agua. Tampoco es muy barata la entrada que digamos, pero poco importaba; tal y como dice el dicho, “sarna con gusto no pica”.

El parque es bastante grande y tiene como centro y principal atracción una pirámide desde donde salen muchísimos toboganes para tirarse en gomón y uno central y más alto llamado “leap of faith” que es una caída bastante alta y casi vertical a toda velocidad hasta desembocar en una piscina. Nuevamente el objetivo era tirarse absolutamente de TODOS.

Arrancamos por los rápidos que es un paseo en gomón por una suerte de río artificial con correntada que recorre todo el predio y tiene partes con olas y bastante movimiento que lo hacen muy divertido. Después seguimos con los toboganes de la pirámide desde abajo hacia arriba, aumentando la altura y concomitantemente la adrenalina.



Antes de ir a comer, muertos de calor y de sed, enfilé con dos amigos hacia la cúspide de la pirámide. No voy a decir que no me daba cosita porque sería una mentira, y cada vez era peor mientras se acercaba mi turno. De todos modos el miedo es pasajero y lo peor que puede pasar es unos segundos de sufrimiento. Según uno de mis amigos que se tiró después que yo, mi grito al caer casi hizo que él desistiera pero puedo decir que estuvo INCREIBLE. Creo que no es necesario decir que Ro no se tiró de dicho tobogán. Ya estaba cumplida con haber subido a la montaña rusa el día anterior y se la bancó como una campeona.



Después de eso paramos un poco para hidratarnos y visitamos la playa privada que tiene el parque. El agua es cristalina y calentita pero MUY salada. La arena es blanca y fina, todo muy agradable. Igualmente lo mío eran los toboganes y no las reposeras por lo que nos dividimos y yo volví en busca de más acción.
Casi a la hora de cierre del parque nos fuimos en taxi hasta el Dubai Mall, el shopping más grande del mundo. No puedo decir cifras exactas de su dimensión, pero créanme que es ENORME. Incluso adentro tiene una pecera gigante en donde hay hasta tiburones y manta rayas. Todo con el glamour que caracteriza a Dubai.

Nuestra intención era conocer, recorrer y finalmente ver el espectáculo de agua, música y luces que se hace en la fuente del shopping todos los días cada media hora después de la puesta del sol. Estaba tan bueno que nos quedamos y lo vimos tres veces. Además, cada media hora cambia y se hace con una canción diferente y por lo tanto con una coreografía diferente. Cenamos en la plaza de comida y estuvimos parados en los pies del edificio más alto del mundo que es tan impresionante desde lejos como de cerca. Otra cosa más que fue ESPECTACULAR y que hizo subir a Dubai directamente de lo desconocido hasta el podio.



Volvimos tarde al hotel para preparar las valijas y volver a partir sin dormir ya que apenas pasada la medianoche haríamos el check-out para irnos primero al aeropuerto y luego emprender un nuevo viaje hacia nuestro decimoquinto destino, Egipto. 

Día 83 - Abu Dhabi, Mezquita de Sheikh Zayed y Ferrari World Park


Llegamos rápidamente al hotel luego de esa noche en el desierto con muy pocas horas de sueño para bañarnos, juntar fuerzas y volver a salir. Para este día teníamos muchas cosas en nuestro itinerario y recién volveríamos al hotel por la noche.

Partimos en los buses rumbo a Abu Dhabi, otro de los Estados o provincias que componen los Emiratos Árabes. El viaje no fue ni largo ni pesado ya que la vista siempre es espectacular por estos lares; nuestra primera parada fue la Mezquita de Sheikh Zayed. Dicha construcción es bastante reciente, no tiene más que unos pocos años de terminada. Como todo aquí es a puro lujo, hecha en mármol blanco con un diseño bastante similar al del Taj Mahal pero con una función totalmente diferente.      
                                                                                                                                                                                
La religión oficial en los Emiratos Árabes es el Islam y quienes los practican se denominan musulmanes. La verdad debo decir que me sorprendió como tal ya que lo que me mostraron las personas aquí no fue una religión de mentalidad agresiva que se considera superior al resto, conflictiva y soberbia como muestran a los terroristas, sino que todo lo contrario.

Para el islam existe un solo Dios, Allah, pero a su vez tienen muchos profetas que aparecen en las historias de su libro sagrado, El Corán, como Jesús o Mahoma a quienes se los quiere y destaca por su importancia pero son inferiores al ser supremo. Se muestran muy igualitarios en lo que a derechos entre hombres y mujeres respecta y son muy tolerantes con personas de otras religiones, cultos y creencias.

El Islam presenta cinco mandamientos a diferencia del cristianismo, los cuales igualmente se muestran flexibles, realizables y hasta razonables. No los voy a desarrollar porque eso sería extenderme demasiado, pero básicamente son adorar a Allah, rezarle cinco veces al día, dar aproximadamente el 2,5% de la riqueza anual de cada uno para acciones de caridad, cumplir con el mes de Ramadán y al menos una vez en la vida visitar la Meca.



La mezquita es una construcción extraordinaria, hermosa y elegante. Apunta directamente a la Meca y ahí pueden ir los musulmanes a rezar cuando quieran. Para entrar hay requerimientos específicos de vestimenta, sobre todo para las mujeres que no pueden tener nada escotado, mostrar los hombros y deben usar algo que cubra las piernas al menos por debajo de la rodilla. Ro tuvo que utilizar un traje típico femenino que la tapaba por completo excepto la cara y es todo negro. Yo no tuve problemas pero para los hombres el traje es blanco y también tapa todo el cuerpo pero no la cabeza.



Luego seguimos recorriendo la ciudad y viendo los espectaculares edificios modernos con formas caprichosas y vanguardistas. Para la tarde había una actividad opcional que era la visita al parque de atracciones de Ferrari la cual nosotros ya teníamos paga. Lo que destaca a este parque y que lo hace famoso es que tiene a la montaña rusa más rápida del mundo la cual no me iba a perder por nada.



El parque no es muy grande y es más que nada una atracción pensada para los amantes de los autos, la fórmula 1 y en especial de Ferrari. Hay algunos paseos que permiten conocer cómo se desarrolla un auto Ferrari, otros sobre el soporte técnico que hay tras cada carrera, lo que pasa en boxes y muchas cosas más. Para los amantes de los autos hay una exposición de autos como para babear un poco y sacarse varias fotos y finalmente hay algunos juegos para niños, otros familiares y unos pocos que apuntan a subir la adrenalina al máximo. Sólo dos de ellos lo consiguen.

Recorrimos todo el predio, había poca gente pero igual las colas eran lentas. Tuvimos mala suerte porque varias atracciones se detuvieron por mantenimiento mientras esperábamos para subir a los juegos y eso nos retrasó mucho. A fin de cuentas terminamos comprando un pase Premium por un poco más de dinero pero logramos subirnos a todos los juegos, la montaña rusa incluida.

De los cuatro juegos extremos, uno es un simulador de manejo que en verdad parece que fuera un juego de playstation con malos gráficos, poca diversión y cero adrenalina. Para nada recomendable. Otro es el viejo y querido ascensor que consiste en una torre bastante alta con cuatro lados en donde hay varios asientos y uno se instala cómodamente para que lo suban bien alto y luego lo dejen caer de golpe. Después que frena es muy divertido, pero la sensación de caída al vacío está cruel. Parece que sentís las tripas en la garganta. ¡Súper recomendable!

Finalmente, los dos mejores son sin lugar a dudas las dos montañas rusas. La más pequeña y la primera a la que subimos, simula una carrera de autos que te lleva por una pista no muy larga pero sí bastante rápido y con curvas bien cerradas. Ese juego nos encantó y fue muy divertido. Finalmente, la frutilla de la torta y lo único por lo que recomendaría ir hasta este parque porque la relación calidad-precio hace que no lo amerite, es la montaña rusa más rápida del mundo que pasa de 0 a 250 kilómetros por hora en 5 segundos o tal vez menos.

Nos subimos al carrito con forma de auto de fórmula 1 tras más de cuarenta minutos de espera con el pase Premium y todo. Unas compañeras que no lo compraron esperaron más de tres horas para subirse, un verdadero garrón. Nos dieron unos lentes porque la resistencia del viento es enorme y hace imposible abrir los ojos. El carro avanzó un poco hasta el punto de partida y desde ahí se ven cinco luces en línea de color rojo. En tres pitidos y simulando a una carrera dichas luces parpadean y se ponen verdes y ahí, sin vueltas, salimos al máximo de velocidad.

La sensación es que no te podes mover. La cabeza se incrusta contra la cabecera del asiento y vas tan rápido que no dan ni tiempo a asustarse. Está muy bueno pero es también muy corta; creo que no llega ni a un minuto de duración.

Por la noche volvimos al hotel en Dubai, extenuados por todas las actividades del día y las pocas horas de sueño de la noche anterior. Pedimos hamburguesas al delivery de Burguer King que comimos en la habitación del hotel y caímos rendidos, extenuados en la cama.

Día 82 – Dubai y safari en 4x4 con noche en el desierto


Amanecimos en Dubai, una ciudad que ya desde la puerta del hotel no dejaría de sorprendernos; desayunamos y dimos el punta pié inicial a un día lleno de emociones y actividades impresionantes.

Subimos todo al bus en donde nos esperaba nuestra guía venezolana con la que se hacía muy fácil comunicarse. En un par de horas hicimos un city tour como para ver algunas de las principales atracciones de una ciudad maravillosa como lo es Dubai, un lugar moderno y pionero en la mitad del desierto.

Los Emiratos Árabes Unidos son siete y justamente Dubai y Abu Dhabi son los Estados más desarrollados de todos. Si bien muchos piensan que viven sólo del petróleo que encuentran en sus tierras, no es así; hoy en día el turismo se ha convertido en un factor preponderante en la economía de estas ciudades, representando nada más y nada menos que el 30% de su producto bruto interno.

Si bien estamos geográficamente en la mitad de un desierto, nada lo demuestra. Al recorrer la ciudad sólo se ven rascacielos y construcciones súper modernas y ostentosas. Dubai es la casa de las extravagancias, ya que les gusta ser conocidos por la calidad y/o cantidad de sus cosas. La ciudad tiene muchísimos récords en el libro Guinnes como lo es el edificio más alto del mundo con más de 800 metros de altura y estando aquí se pueden ver muchísimas cosas que son el o la cosa más grande, larga, alta, etc, del mundo. La población no es muy numerosa ya que apenas supera los dos millones de habitantes y muchos de ellos son extranjeros, sobre todo indios. A los nativos de aquí se les conoce como Emiratis y tienen muchísimas ventajas, como por ejemplo que en el trabajo les cubren varios de los gastos de vida y hay zonas donde sólo ellos pueden comprar propiedades.

Volviendo al itinerario, hicimos nuestra primer parada en una playa muy cercana al único hotel siete estrellas que hay en el mundo y que está justamente en esta ciudad. Cumple con todos los requerimientos de extravagancia como para estar aquí, como que cada habitación es un apartamento dúplex y los huéspedes tienen servicio de mayordomo privado incluido. Obviamente esto se refleja directamente en el precio por noche que asciende a la nada despreciable suma de dos mil euros.

El agua de la playa es cristalina y calentita, verdaderamente espectacular. No nos bañamos porque apenas nos dieron diez minutos para poder sacar unas fotos. Tampoco pudimos entrar al hotel ya que no permiten el paso a cualquiera por motivos de seguridad. Sólo llegamos a verlo desde lejos.



Continuamos el paseo en otro de los hoteles más destacados de la ciudad, el Atlantis. Está ubicado en la isla artificial con forma de palmera llamada Jumeirah que fue construida por capricho del Jeque de Dubai a base de petrodólares. Hoy en día está totalmente poblada con casas que valen fortunas y que son de celebridades mundiales como Tom Cruise, Shakira y Tiger Woods. Sacamos fotos del hotel y del lugar en sí y seguimos nuestro viaje por la ciudad. 

Seguimos hasta Bastakia, donde se encuentra la parte antigua del país. Ahí recorrimos un museo sobre la historia del país y cómo ha evolucionado con fotos impactantes en donde se puede ver Dubai hace cincuenta años, un desierto, árido, despoblado y muy pobre y los cambios cada década hasta llegar al presente. También se puede ver las casas en las que vivían antes, muy sencillas y precarias.

Más tarde y para redondear la mañana, hicimos un paseo por la bahía en “abra” que es un barco taxi típico local desde donde había una muy linda vista de la ciudad. Así llegamos hasta un mercado conocido como el mercado del oro, en donde se puede comprar anillos, collares y joyería en general supuestamente a buen precio. Recorrimos un poco y luego volvimos al hotel.

Para el resto del día teníamos organizada una actividad muy especial. Salíamos del hotel en camionetas 4x4 muy modernas para hacer una excursión safari por las dunas del desierto. Eso estuvo IMPRESIONANTE. El chofer era un fenómeno y se subía a las dunas más altas y se dejaba caer por los costados dando toda la impresión de que íbamos a volcar. ¡MUY DIVERTIDO! En el camino hicimos dos paradas para sacar fotos y una final para ver la puesta del sol en el arenoso y desértico horizonte. ESPECTACULAR. Terminamos el paseo en un campamento establecido en donde teníamos la cena y luego pasaríamos la noche.





Al llegar dimos un paseo en camello, cortito pero igualmente bueno. Cuenta como para decir que estuve arriba de un amigo dromedario, je. El “campamento” y digo así porque era mucho más que unas meras carpas, era en un predio enorme entre cuatro paredes en donde había cocina, baños y un área enorme con mesas en el suelo para sentarse sobre almohadones y una pista central.

Estábamos muertos de sed y teníamos las bebidas incluidas, por lo que hicimos estragos. La cena estaba muy buena, había pan de pita con carne de pollo y lechuga simulando al kebab, pollo a las brazas (no como el hecho en Uruguay pero bastante pasable) cortado en pequeños pedazos y otra carne que creo que era de camello. Todo acompañado con arroz y algunas cosas raras para consumir a gusto. Al rato presenciamos un típico show de danza árabe y nos dieron tablas de sandboard para tirarnos por los médanos si es que teníamos ganas. Obviamente que tuve y muchas.

La cena no era exclusiva para nosotros, había varios turistas de otros lugares pero ellos se fueron una vez terminado el show. Nosotros nos quedábamos ahí toda la noche y para nuestro confort pasaron nuestra música para bailar hasta las dos de la mañana. Para dormir había almohadones y sacos de dormir y sólo era necesario buscar algún lugarcito por ahí en el piso y tirarse. Dormimos casi tres horas hasta que nos despertaron para ver el amanecer y desayunar antes de volver al hotel.

Destino 14: Emiratos Árabes Unidos (UAE)


Nuestra estadía por los Emiratos Árabes será corta y concentrada en sólo dos de los siete que componen a este país, Dubai y Abu Dhabi. De todos modos, podemos claramente decir que serán días de intensa actividad.

En este país que es casi una burbuja en relación al resto del mundo, casa de los petrodólares, las excentricidades en su mayor expresión y atracciones únicas, visitaremos el Ferrari world que es un parque de atracciones, haremos un safari por las dunas del desierto en camionetas 4x4. Visitaremos el único hotel siete estrellas del mundo, las islas artificiales con forma de palmera y el edificio más alto del mundo.

El contraste con respecto a lo visto hasta ahora será muy grande, sobre todo viniendo desde India y Nepal. Nos quedarán solo un par de países más para terminar esta segunda etapa del viaje y comenzar la última nosotros solos por Europa.


Día 81 – Viaje a Dubai


Nuestro vuelo partía a la noche y aunque debíamos estar en el aeropuerto unas tres horas antes todavía nos quedaba gran parte del día libre para seguir recorriendo. Nos levantamos relativamente temprano con la idea de ver algo más antes de irnos, desayunamos y nos fuimos a conocer los mercados.

Ya a las nueve de la mañana el calor era insoportable. Caminamos unas cuantas cuadras antes de encontrar los primeros negocios en una pequeña feria, pero como era domingo muchos estaban cerrados. Al ver a los turistas los vendedores se te vienen arriba para ofrecerte cosas o para que te acerques a ver sus productos. Hay que regatear TODO y a veces en forma muy desubicada porque la idea de ambas partes es robar al otro dentro de lo posible.

Terminamos en un mercado que si bien recién estaba abriendo era bastante más completo en donde se podía comprar ropa y artesanías. Los productos son de imitación pero de bastante peor calidad que los que vimos en China. No compramos nada y no es por tacaños, sino que porque estamos convencidos que toda esa ropa es prácticamente descartable.

Seguimos caminando y encontramos tiendas de marcas conocidas como Nike, Adidas, Reebok y Levi’s. Ahí se podía comprar productos en liquidaciones con descuento pero tampoco vimos algo que valiera la pena. Almorzamos en McDonald´s por cuarto día consecutivo, nuevo record, y volvimos al hotel.

Todavía nos quedaba un rato antes del check-out. Preparamos las valijas, ordenamos la habitación y nos fuimos al aeropuerto para ahora sí dejar el país. En la espera hicimos uso por tercera vez en lo que va del viaje de nuestra tarjeta del Diners club para entrar a la sala VIP del aeropuerto, comer sándwiches, tomar bebidas y tirarnos en los cómodos sillones, todo sin costo. Después recorrimos un poco antes de irnos hasta la puerta correspondiente y subirnos al avión. Llegamos a Dubai cerca de la medianoche. 

Día 80 – Raj Ghat, museo de Ghandi, Fuerte Rojo y Chandai Chowk


Nos levantamos e hicimos culto a nuestro religioso desayuno amado con mucha comida deliciosa (harinas en un 95% obviamente) para luego comenzar las actividades de un día que iba a estar marcado por el EXTREMO calor ABRUMADOR.

Comenzamos nuestras visitas por el Raj Ghat , también conocido como el lugar de la cremación del padre de la patria Mahatma Ghandi. En su tiempo era un terreno vacío en el que se congregó muchísima gente para despedirse del héroe nacional que fue asesinado con tres balazos en el pecho a la edad de 78 años. Quien ayudara a los Indios a conseguir la independencia de los británicos utilizando solamente métodos de protesta pacífica está hoy simbólicamente enterrado en ese lugar en el que se construyó un altar de granito en el que también arde una llama eterna y se hizo un parque a su alrededor.

A continuación hicimos una rápida recorrida por el museo dedicado a Ghandi, donde se exhiben algunos de los libros que él utilizó en sus estudios para luego convertirse en abogado, las túnicas que utilizaba, bastones y lentes originales; incluso la toga que tenía puesta el mismísimo día en que le dispararon en donde se pueden ver claramente las manchas de sangre.

Tras todo esto ya el calor seguía incrementándose mientras nos acercábamos al mediodía. Nos trasladaron hasta el fuerte rojo, segundo en el país junto con el que ya habíamos visitado anteriormente pero menos bonito. La estructura en sí era muy similar, una sala de reuniones pública, una privada, la habitación del monarca, otra para sus muchas esposas, salas de estar, restaurantes y hasta piscinas. Cada sala se hacía en un edificio independiente de pequeño tamaño pero con mucho detalle arquitectónico. Recorrimos todo el predio que era bastante grande al rayo del sol y muy ansiosos por conseguir una bebida fría que nunca aparecía.

Al terminar el paseo ya era cerca de la una de la tarde y nos faltaba el recorrido por Chandai Chowk que es una calle muy popular, llena de gente en donde hay tiendas para comprar ropa, telas, saris y especias entre otras muchas cosas. Nuestra intención era dar una vuelta como para conocer pero rápidamente buscar refugio del sol en algún lugar con aire acondicionado y conseguir bebidas frías. Para variar, terminamos en un McDonald´s, otra vez más, en donde logramos recuperarnos e hicimos tiempo hasta que el ómnibus volviera al hotel.

McDonald´s en India no es muy reconfortante. Obviamente todas las hamburguesas que se componen de carne de vaca no existen, por lo que las opciones se limitan a la McChicken, las McNuggets, algunas que otra cosa picante y las hamburguesas vegetales. Igual poco importaba porque vendían bebidas frías que siempre era la prioridad. Pasamos el resto del día en las más que cómodas instalaciones del hotel, descansando y disfrutando de la piscina. De todas maneras puedo contar algunas cositas más de la peculiar cultura hindú.

El 75% de los indios son hinduistas, pero al parecer no hay grises en esta materia, o creen del todo o no creen; los Dioses son sagrados y todos los días les rezan aunque sea cinco minutos al comenzar la jornada. Nada que pueda ser insultante o agresivo para un Dios se lleva a cabo. A modo de ejemplo, uno de los guías nos contaba que una casa ubicada en la carretera que tenía un muro en el frente era siempre un punto elegido por los indios para orinar. El dueño de la casa estaba cansado e intentaron varias maneras de detenerlo, fuera con carteles de prohibido o incluso la policía. Al final, pusieron imágenes de los Dioses a lo largo del muro y con eso problema solucionado; nadie iba a orinar encima de los Dioses porque es una falta de respeto y porque podría traerles problemas o mala suerte. Casi todos los vehículos o incluso en las casas tienen una imagen de Ganesha, representado con una cabeza de elefante, que es el Dios de la buena suerte.

El 95% de los casamientos son arreglados y todo es muy protocolar, desde las negociaciones previas hasta la propia boda. La sociedad se divide en cuatro castas: sacerdotes, guerreros, comerciantes y los llamados intocables. Cada uno tiene una casta a la que pertenece por su familia y los casamientos son arreglados con alguien que se encuentre en el mismo escalafón social. En las fiestas generalmente hay cerca de mil quinientos invitados. Una vez contraído el vínculo matrimonial las mujeres generalmente se dedican al hogar y a los hijos. El índice de divorcios es bajísimo porque si bien legalmente es posible realizarlo, la sociedad no lo aprueba.

Por la noche cenamos entre amigos en el restaurante del hotel para prácticamente despedirnos de la India, país que nos gustó mucho. Al día siguiente ya partiríamos hacia un nuevo destino, Dubai.

sábado, 30 de junio de 2012

Día 79 – Qutub Minar, Ashok Pilar, Templo de flor de loto y la puerta de India


Tras varias horas de sueño sonó el despertador para avisarnos que nuestra paz se había terminado. Luego de la ingesta matutina nos subimos al bus para comenzar el largo viaje que nos esperaba hasta Delhi, 260 kilómetros que por las rutas y el tráfico se traducen en más de seis horas. ¡MORTAL!

Las primeras dos horas y algo pasaron bastante rápido porque las dormimos como pudimos en los asientos del ómnibus. Ahí realizamos la primera parada técnica (para ir al baño) y seguimos viaje dos horas más hasta llegar a un shopping en una ciudad en las afueras de Delhi donde nos dieron un rato para almorzar. Terminamos para variar en un Mcdonald´s y recorrimos el shopping que por un rato nos hizo olvidar que estábamos en India y parecía estar en otro país desarrollado con tiendas de venta de ropa con marcas internacionales y productos originales de calidad

Un rato más de viaje y llegamos de nuevo a Delhi, segunda ciudad más habitada del país después de Bombay que tiene 19 millones contra los 16 de la capital. En India no hay control de natalidad como en China y según su cultura los hijos son considerados regalos de los Dioses, por lo que tienen muchos. El promedio por familia es de cinco o seis hijos lo que genera que nazca un bebé por segundo. La esperanza de vida no es muy alta, siendo de 70 años para las mujeres y 68 para los hombres.

Antes de ir hasta nuestro hotel, teníamos varios paseos para este día maratónico. Comenzamos por el Qutub Minar que es un Minar o torre construida con arenisca roja y mármol con una altura de setenta y dos metros y medio lo que la hizo la construcción más alta del país durante mucho tiempo. A simple vista parece como un faro pero sin luz en la cima. Tiene cinco pisos y fue realizada en primera instancia por Qutbud-din Aibak los primeros dos pisos y tras fallecer fue completada por su hijo y heredero al trono.

En su origen estaba rodeada de templos y construcciones hinduistas que fueron posteriormente destruidas por los islámicos cuando invadieron el territorio y utilizaron los escombros obtenidos para construir la primera mezquita en India. El lugar es muy bonito, lo segundo que más me gustó en la visita a este destino. Realmente una lástima que hoy en día solo permanezcan ruinas de lo que supo ser en su tiempo.

Terminada esta visita pasamos nomás por donde se encuentra el templo con forma de flor de loto, con una arquitectura que hace recordar al Opera House de Sydney. La flor de loto es muy importante para los budistas y este templo imita su forma dándole un aspecto muy bonito; lástima que sólo pudimos verlo desde lejos. Sacamos unas fotos y seguimos rumbo hacia la puerta de la India.

La puerta de la India se encuentra cerca del hotel donde nos estamos alojando en la zona que se conoce como Nueva Delhi, zona donde viven ricos, británicos y parlamentarios. Es una puerta enorme, algo así como la puerta de Alcalá, y se encuentra en un predio bastante grande en donde se juntan muchísimos indios como en una plaza o parque, se sientan en el césped, conversan, pasan el rato. La construcción es realmente una bestialidad, tiene una inscripción en la parte superior en donde tiene el nombre del país y debajo hay un monumento pequeño compuesto por un rifle parado con un casco de soldado en la punta y una llama de fuego eterna que nunca se apaga en honor a los soldados que dieron su vida en la guerra que tuvieron con Pakistán.

El lugar y la puerta estuvieron muy buenos, la cantidad de gente, la tierra, los vendedores y las miradas que parece que te perforan la nuca NO. Luego de eso volvimos al hotel, al fin, para pedir las llaves de nuestra nueva habitación y poder ducharnos antes de ir a comer y descansar.

Día 78 – Ciudad de Amber, palacio de la ciudad y el observatorio


Dicho y hecho, sonó el despertador y pareció que recién nos habíamos acostado. Igual nos levantamos como unos campeones y marchamos hasta el restaurante para un desayuno reponedor. Después de eso viajamos hasta la ciudad de Amber, también conocido como el “Amber fort”.

Hicimos parte del trayecto en ómnibus y luego completamos el resto hasta la entrada al fuerte en jeeps. El lugar constituye uno de los principales centros turísticos de la ciudad pero también de lo que se conoce como el triángulo dorado que está formado por las tres ciudades que nosotros visitamos, Delhi, Agra y Jaipur. Fue construido en la cima de una colina para tener una vista panorámica excepcional de la zona y poder vigilar así las potenciales invasiones enemigas.

Recorrimos todo el predio mientras los guías nos explicaban las historias detrás de estos lugares antiquísimos pero todavía increíbles. Volvimos a ver elefantes utilizados como medio de transporte cosa que me trajo muy lindos recuerdos de Nepal. El fuerte en sí es muy lindo, tiene combinaciones arquitectónicas de varias culturas y fueron realizadas con lujo de detalles.

Más tarde visitamos un antiguo observatorio construido en el siglo XVII que era utilizado para varias precisiones astrológicas. Hay varios en todo el territorio de India y nosotros en particular habíamos pasado por uno en nuestra visita al Río Ganges en Varanasi. Hay muchísimos instrumentos antiquísimos, grandes y pesados que medían con muchísima precisión la hora del día o la ubicación de los astros para determinar los signos del horóscopo. En particular, hay un reloj solar enorme que permite conocer la hora del día (considerado por ellos entre las 6 am y las 6 pm) con una precisión de dos segundos.

Finalmente recorrimos el predio en donde está el palacio de la ciudad en donde hay un museo que contiene una gran colección de antigüedades de los antiguos Mahrajás (que eran algo así como los reyes), ropa típica, armas utilizadas en las batallas y para variar el recorrido terminaba en una sala donde vendían pinturas, telas y diversas artesanías. Al costado del palacio de la ciudad se encuentra la residencia real a la que no podíamos acceder pero vimos la entrada custodiada por cañones (en forma decorativa).

Tras todo esto ya eran cerca de las dos de la tarde, había cerca de 40 grados y nosotros estábamos muy cansados por las pocas horas de sueño en la noche anterior, con hambre y muchísima sed. Volvimos al hotel aunque algunos se fueron a los mercados en busca de telas que comprar para mandar a Uruguay y luego hacerse vestidos.

Almorzamos en el restaurante del hotel y después sí Ro se fue en busca de la tan necesaria siesta mientras yo bajaba las fotos para ponerme al día con el blog. Cuando ya no aguanté más el calor abandoné todo y me fui nuevamente a la enorme piscina del hotel hasta que tuve que volver para bañarme e ir a cenar.
Después de eso sí caí rendido, agotado, intentando conciliar tantas horas de sueño como fuera posible ya que al día siguiente viajaríamos otra vez unas cuantas horas para volver a Delhi.

Día 77 – Ciudad fantasma y llegada a Jaipur


Como todos los días, comenzamos nuestras actividades con un poderoso desayuno porque sabemos que esto de ir hasta el restaurante y tener ya pronto y esperándonos una gran variedad de opciones para comer no va a durar para siempre, hay que aprovecharlo ahora. Nuestro itinerario para la jornada era bastante “light” porque teníamos otro viaje de varias horas en el medio hasta la ciudad de Jaipur. Haríamos un corte a mitad de camino para visitar Fatehpur Sikri, conocida como la ciudad fantasma y luego seguimos camino.

Llegamos a dicha ciudad luego de cerca de tres horas de viaje en el ómnibus en donde nos limitamos a dormir de a ratos en la posición que se pueda para intentar no terminar tan acalambrados. Fathepur Sikri era una ciudad construida por el emperador Akbar de los Mongoles en el siglo XVI cuando ellos controlaban el territorio de India.

Las construcciones son muy bonitas y están muy bien mantenidas. Aquí se instalaron los Mongoles durante varios años hasta que tuvieron que abandonar el lugar porque su fuente de agua que era un lago que se encuentra muy cerca de la ciudad dejó de ser suficiente ante el crecimiento de la población y eventualmente se secó. Hoy en día el lugar se mantiene como un museo ya que su arquitectura es muy bonita y es típica de dicho imperio. Algo positivo para los turistas es que los indios conservan todos los edificios que de alguna manera contribuyen a su historia, sin importar por quién fueron construidos.

Tras la visita continuamos nuestro viaje hasta que llegamos a la ciudad de Jaipur ya a media tarde y teníamos el resto del día libre. Más que cansados diría que acalambrados de esas casi seis horas en las butacas, descansamos un rato y luego calmamos el calor agobiante en la enorme piscina del hotel. Antes recorrimos un poco las afueras del hotel en busca de algún almacén pero sólo encontramos muchos vendedores ambulantes INSOPORTABLES, vacas y tierra. Dado que estábamos solo Ro y yo y que no conocíamos el lugar, volvimos al resguardo del hotel; saldríamos de nuevo al día siguiente con más gente.

Por la noche y luego de la cena, teníamos un nuevo evento en uno de los salones que alquilamos en el hotel, así que bailoteamos al ritmo de la música uruguaya hasta la una de la madrugada. Estuvo muy divertido pero sabíamos que íbamos a pagar las consecuencias al día siguiente cuando sonara el despertador para comenzar los paseos.

Día 76 – Taj Mahal


Nos despertamos una vez más a las 4 am y nos fuimos medio dormidos y sin desayunar en carros tirados por un caballo hasta la zona donde se encuentra la primer maravilla del mundo, el Taj Mahal. Todavía estaba bastante oscuro afuera pero nada importaba porque había llegado uno de los días más esperados del viaje y teníamos mucho entusiasmo a pesar de las pocas horas de sueño.

El Taj Mahal es considerado un símbolo universal del amor y es un mausoleo, una tumba, construido por el Emperador Shahjehan para su amada Reina Mumtaz Mahal. Cuenta la historia que Mumtaz Mahal era una mujer hermosa y que el Emperador se enamoró de ella en cuanto la vio por primera vez. Se casó con ella poco tiempo después y tuvieron catorce hijos, siendo justamente durante el parto del último de ellos cuando ella murió. El emperador que estuvo con ella en ese momento quedó devastado. Momentos antes de su muerte ella le había pedido que le hiciera una tumba que simbolizara su amor por lo que el cumplió su promesa al mandar a hacer el Taj Mahal para luego enterrarla ahí una vez que estuviera finalizado.



La construcción del mismo llevó veintidós años y el Emperador no escatimó en ningún gasto para llevarlo a cabo. Contrató los mejores profesionales existentes para cada una de las áreas requeridas y mandó construir así el templo totalmente de mármol blanco, decorado con piedras preciosas y ubicado en un lugar estratégico para evitar su destrucción. El costo del mismo fue extremadamente alto, tanto que tiempo después cuando quiso construir otro igual pero en mármol negro al otro extremo del río que se encuentra en la parte posterior, su hijo, el entonces Emperador, se lo impidió y lo encerró en una prisión que se encuentra en un terreno próximo. Ahí pasó ocho años de su vida sin poder salir y todos los días miraba desde la ventana el mausoleo de su amada a la salida y puesta del sol, recordándola, extrañándola.

Más allá de la historia de amor detrás de esta construcción, realmente puedo decir que es una verdadera maravilla del mundo y probablemente el edificio más hermoso que he visto en mi vida. Llegamos muy temprano y fuimos los primeros en entrar. Ya al cruzar la puerta hacia el terreno y verlo desde lejos es algo ESPECTACULAR que nos dejó fascinados. A medida que se va avanzando hacia él uno se da cuenta de la dimensión del mismo. Por dentro sin embargo no es muy ostentoso, si no que más bien es bastante oscuro y con poca gracia; la mejor parte supuestamente es donde están realmente las tumbas cuyo acceso está prohibido.



Sacamos montones de fotos y realmente disfrutamos cada instante que estuvimos ahí, sabiendo que probablemente sea la única vez que lo veamos en la vida pero felices de haber cumplido un sueño en este viaje y más aún colmando las expectativas previas. Cualquiera que tenga la oportunidad de verlo en persona no la puede dejar pasar.

Cerca de las 8 am volvimos en ómnibus al hotel para desayunar y luego volver a salir para un par de visitas más. Así lo hicimos y esta vez partimos con rumbo a la Fortaleza de Agra. La misma tiene la particularidad de que fue construida con un material rojizo que le da su color y en ella está la prisión donde el Emperador pasó ocho años encerrado tras la decisión de su hijo. Recorrimos todo el previo y vimos el lugar desde donde él observaba todos los días el Taj Mahal a la distancia.

Luego de esto fuimos hasta una fábrica de muchísimos años perteneciente a la familia que se encargó de hacer los trabajos de mármol del Taj Mahal. Ahí nos explicaron el proceso para incrustar piedras en el mármol que es MUY artesanal, quizás hasta demasiado para la tecnología actualmente disponible. Hay cinco o seis personas que con un disco de pulir que es girado a mano con un sistema de poleas que utilizan para darle forma a las piedras a utilizar que son de lujo e importadas desde distintas partes del mundo. Otro hombre tiene la pieza de mármol en donde se van a incrustar y con un cincel va tallando los lugares correspondientes, todo esto también a mano. Finalmente, utilizando un pegamento que es secreto familiar y cuya fórmula no se revela pegan las piedras al mármol para luego darle una pulida final al producto.

Nos mostraron muchísimos productos hechos por ellos que eran espectaculares pero igualmente caros. Me encantó un elefante enorme hecho todo a mano de una sola pieza de mármol por tres personas en un período de tres meses, pero costaba nada más y nada menos que la nada despreciable cifra de ocho mil dólares.

Después de todo esto volvimos al hotel y teníamos tiempo libre para descansar o salir a recorrer. Nosotros hicimos un poco de piscina nuevamente y conversamos hasta la hora de la cena para finalizar así un día INOLVIDABLE.

martes, 26 de junio de 2012

Día 75 – Agra


Tras el desayuno subimos al ómnibus y comenzamos nuestro viaje de dos etapas de tres horas cada una hasta la ciudad de Agra. Salimos temprano para evitar el calor en la medida que fuera posible pero parece ineludible; hace calor de mañana, de tarde y de noche.

El viaje no se hizo tan largo como parecía de antemano y llegamos apenas pasado el mediodía. Nuevamente tuvimos un montón de controles para entrar al hotel y luego teníamos la tarde libre para nuestras actividades. Almorzamos en el restaurante del hotel donde nos prepararon comidas occidentales a precios especiales para que no sufriéramos tanto.

El hotel es realmente ENORME, casi que un laberinto. Tiene diferentes edificios con pasillos enormes que los conectan, dos piscinas, sala de juegos con mesa de pool, tejo, ping pong, billar, playstation, cancha de fútbol, cancha de tenis, gimnasio, spa y muchas otras cosas. Así y todo, no tiene wi-fi gratis…shit!

Luego de comer recorrimos las instalaciones y terminamos en la sala de juegos para otra sesión de ping pong. Al rato era tanto el calor que decidimos cambiarlo por la piscina y permanecimos en la misma durante más de dos horas hasta que la cerraron y además se hizo la hora de ir a cenar.

Hicimos sobremesa durante bastante rato conversando y riéndonos con nuestros amigos que acá son como nuestra familia ya que compartimos todo, todos los días. Finalmente cerca de las diez de la noche volvimos a la habitación para descansar lo que quedaba de noche ya que una vez más nos levantaríamos a las 4 am al día siguiente para ir a ver al Taj Mahal desde el amanecer.

Día 74 – Río Ganges, Templo de mármol de Shiva y viaje a Delhi


Nos despertamos a las 4 am para comenzar nuestro paseo por la ciudad de Varanasi tal como lo hacen los hindúes (practicantes del hinduismo). No todos ellos pero sí muchos se levantan a esa hora y caminan hasta el Río Ganges para darse un baño que lava sus pecados y luego vuelven a sus casas para prepararse antes de ir a trabajar.

Varanasi es la ciudad más espiritual e importante para los hinduistas y aparte de los peregrinos que vienen de todas partes del país para bañarse en él, muchos vienen cuando ya son mayores para cumplir con la última etapa de sus vidas, desprenderse de las cosas materiales y se preparan para morir. Morir en Varanasi es buena suerte para los practicantes de esta religión. Una de las razones por la que se bañan en este Río es porque como nace en el Himalaya y fluye por zonas con muchas plantas que tienen propiedades curativas.

Los hindúes creen en la reencarnación, la cual puede variar en ochenta y cuatro mil posibilidades diferentes que van desde los insectos hasta los humanos. Para esto influye mucho el Karma de cada persona y según qué tan bueno o malo uno haya sido en una vida pasada, la suerte o desgracia que tiene en la presente; es el Karma que arrastra. En la vida humana es cuando uno debe trascender, lograr la salvación que le permitirá alcanzar el paraíso o Nirvana y evitar la reencarnación en otra nueva vida.

De todos modos, el Río Ganges es mucho más que sólo un lugar para bañar sus pecados y lavar la ropa. A las orillas del mismo, en un lugar establecido se encuentran crematorios, donde durante las 24 horas del día se están cremando cuerpos cuyas cenizas luego son echadas al Ganges. Hay dos tipos de cremaciones, las tradicionales con fuego o las eléctricas. Las primeras son mucho más costosas y son iniciadas por el hijo mayor de la familia que para la ocasión debe afeitarse tanto barba como cabeza y de igual modo todos los hombres que acudan al funeral. A la ceremonia de cremación no pueden acudir las mujeres para que sea menos emocional ya que se consideran más fuertes. Los diez días siguientes son de luto y en el doceavo día se hace una ceremonia en la casa de los familiares donde se invita a los sacerdotes y amigos. Todo esto hace que cada fallecimiento sea casi tan costoso como un casamiento.

Una particularidad del proceso es que la llama con la que se inicia el fuego se obtiene de otra llama que según la historia es muy antigua y fue entregada por el Dios Shiva directamente a una persona en ese mismo lugar. Desde entonces la llama se ha mantenido encendida y su custodia es responsabilidad de la familia de ese hombre y pasa de generación en generación. A cambio ellos pueden exigir lo que a su criterio crean equivalente para compartirla, desde cien rupias hasta una casa.

Estuvimos a metros de la zona de cremaciones en donde se estaban desarrollando al momento tres diferentes procesos en simultáneo. La intención atrás de la madrugada tan temprano era poder apreciar a las personas que caminan hasta el Río para comenzar su jornada, ver cuando se bañan en el mismo y desde un mirador poder observar el amanecer en el horizonte. Esto último no pudimos lograrlo porque estaba bastante nublado e incluso llovía de a ratos, pero sí hicimos todo lo demás.



Subimos a unos botes de madera para veinte personas impulsados por un remero y paseamos por el Río Ganges desde la zona de las cremaciones hasta pasados los últimos Ghats (o zonas con escalinatas) en donde la gente se baña. Es realmente impactante ver como la gente se sumerge, nada y hasta toma el agua de ese río tan sucio y contaminado. No vimos tantos indios como se puede ver en días festivos pero en esos casos simplemente es lo mismo pero multiplicado por mil.



Luego caminamos hasta los buses para trasladarnos hasta una universidad en donde hay un Templo para Shiva y finalmente a otro Templo en donde hay una construcción bastante grande del mapa geográfico del país hecho en mármol blanco, muy bonito.

Tras todo esto recién eran casi las 8 am y volvimos al hotel para desayunar. Muertos de sueño nos dejaron dormir un par de horas hasta el mediodía, bajar las valijas y marcharnos hasta el aeropuerto para un nuevo vuelo hasta la ciudad de Delhi, capital del país. El vuelo estuvo movidito e incluso se retrasó su salida, por lo que llegamos al hotel casi por la noche. El lugar es divino porque está ubicado en una zona muy cara y está lejos de reflejar la realidad en la que viven los indios.

El hotel era de puro lujo, sin lugar a dudas el mejor en el que nos hemos alojado hasta ahora. Parece un edificio más que un hotel, compuesto por veinte pisos, piscina, gimnasio y todo tipo de extravagancias. Nos sirvieron una cena internacional bastante rica y luego nos fuimos a disfrutar de las comodidades de la habitación antes de dormirnos para partir al día siguiente, esta vez en ómnibus, hasta la ciudad de Agra en donde se encuentra el famoso Taj Mahal.

Día 73 - Varanasi


Partimos desde el aeropuerto de Kathmandú para despedirnos de Nepal al mediodía y tras un corto viaje de apenas una hora, aterrizamos perfectamente en la ciudad de Varanasi, India. Si bien solo permaneceríamos en esta ciudad por unas pocas horas, en dicha ciudad es donde comenzaría nuestro viaje por este país con una cultura y una realidad tan particulares.

India es un país territorialmente grande pero además es el segundo país más poblado del mundo con mil doscientos millones de habitantes que se distribuyen en veintiocho distritos. Tiene dieciocho lenguas oficiales y más de setecientos dialectos; cada ciudad es como un estado en sí misma, con su idioma, sus costumbres y sus particularidades.

El 75% de los habitantes son hinduistas, un 12% son islámicos y el resto se divide en otras religiones minoritarias, pero la gente respeta la elección de cada uno sin problemas. Los hinduistas que son la gran mayoría tiene una religión que se basa en la mitología, teniendo más de trescientos treinta millones de dioses de muchos tipos y para ellos los mismos viven en los cuerpos de las vacas; esa es una de las razones por lo que estos animales se consideran sagrados en el país. Hay tres dioses principales que son Brahma, Vishnu y Shiva, pero el último de los mencionados es el que tiene más templos y a quien se reza más.

Como cultura el territorio es un lugar milenario, ya que tiene más de cinco mil años de historia, pero como país en sí es muy reciente, obteniendo su independencia de los británicos en plena segunda guerra mundial, más precisamente el 15 de agosto de 1947, instalándose la actual democracia.

Varanasi es una ciudad antigua pero además es muy importante para los hinduistas porque es la de mayor relevancia espiritual. Aquí se encuentra el famoso río Ganges y es el lugar a donde vienen miles de peregrinos en busca de la purificación de sus pecados para llegar al paraíso, a Nirvana.

Al bajar del avión nos abrazó el calor de India. Le pregunté más tarde a uno de los guías por la temperatura y me dijo que rondaba los 45 grados Celsius. Es como estar adentro de un gran horno. En este país hay montones de controles a las valijas y los bolsos, incluso para entrar a los hoteles. Luego de que nos revisaran las cosas en varias oportunidades, fuimos trasladados al hotel donde pasaríamos la noche.

Dejamos las cosas en la habitación y en seguida salimos a nuestro primer paseo, un pequeño tour en uno de los vehículos típicos de la ciudad llamado “Rickshaw” que es una especia de triciclo muy similar al tuk-tuk que ya hemos visto en otros lugares pero esta vez el conductor tiene una bicicleta y no una moto. Salimos desde el hotel en parejas y nos llevaron hasta un lugar un par de kilómetros más hacia el centro. Ahí vimos por primera vez el desorden que India tiene por tráfico, la mugre, polvo y tierra en las calles y nos llamó la atención que no vimos tanta gente como pensábamos.

Desde donde terminaba el paseo seguíamos el camino en bus hasta una fábrica muy antigua de la ciudad en donde hacen muchos productos de seda. Habíamos estado ya en una en China, pero esta es un poco más artesanal. Nos mostraron parte del proceso y luego muchísimos de los productos que obviamente nos querían vender y para su suerte lo lograron.

Ya en la noche volvimos al hotel para la cena y luego descansar ya que al día siguiente comenzaríamos a las 4 am con los paseos por la ciudad.