sábado, 21 de julio de 2012

Día 99 – Iglesia de Chora, Mezquita nueva, Bazar de las especias y paseo en barco por el estrecho de Bósforo


Subimos hasta el noveno piso del hotel en donde se encuentra el restaurante para desayunar. Ya con la panza llena bajamos hasta el lobby y luego subimos al bus para comenzar con los paseos de la jornada.

Volvimos hasta la zona de la denominada “Estambul antigua” y entramos a la Iglesia de Chora. Con una historia similar a la contada para la Iglesia de Santa Sofía, fue construida por los romanos y luego marginada por los musulmanes, hoy en día es un museo para los turistas. Es muy famosa porque tiene grandes mosaicos que cuentan historias de la Biblia que están muy bien conservados. Los mosaicos no son pinturas, sino que se forman con pequeñas piedras colocadas una junto a la otra y logrando así formar la imagen deseada. 
Algo muy lindo de ver y me resulta inimaginable las horas de trabajo que hay detrás de cada uno.



La siguiente parada fue junto a “El cuerno de oro”. En una de sus orillas y junto a uno de los puentes que cruzan el estrecho uniendo la parte antigua con la moderna de la ciudad, está ubicada la Mezquita Nueva. Es bastante más pequeña que la que habíamos visitado el día anterior pero con un formato muy similar. Hicimos un recorrido por su interior contemplando su arquitectura aunque no varía mucho con respecto a todas las mezquitas que vimos antes.



Para nuestra tercera visita solamente teníamos que caminar unos pocos pasos, ya que ahí al lado se encuentra el Mercado Egipcio o Mercado de las especias. Este lugar es un centro comercial bastante más pequeño que el Gran Bazar en donde se venden muchos condimentos, yuyos para té, miel y productos artesanales. Por fuera del reciento pero al lado del Mercado hay montones de tiendas en donde venden frutas, comidas y muchas cosas más. Nos dieron cerca de tres horas para recorrer (cosa que para nosotros era demasiado) y eso hicimos.

Comenzamos por el interior del Mercado. En uno de los comercios probamos té de manzana (muy rico) y unas golosinas típicas de aquí cuyo nombre no me acuerdo pero era similar al turrón que comemos en las fiestas sólo que mucho más blando. Si de algo sirve, puedo decir que estaba rico. Nos ofrecieron miles de cosas, azafrán de buena calidad (según ellos, no tengo ni idea de cómo se mide la calidad del azafrán), diferentes tipos de té, manzana, naranja, hibisco, menta, granada y otros más. Incluso nos ofrecieron un polvito para llevar de regalo a nuestros amigos y hacerles una bromita que era viagra natural bastante concentrado. Igualmente quédense tranquilos que no llevamos eso de regalo para nadie, pueden aceptar nuestra oferta de té o café tranquilos cuando la hagamos.



Como el mercado es grande pero muy repetitivo, nos cansamos y aburrimos al rato y todavía nos quedaba mucho tiempo libre. Hicimos una recorrida por los alrededores y encontramos un lugar muy lindo para comer en donde me probé el famoso Donar Kebab, la típica comida turca. Es pollo cortado en fetas y cocinado en unos pinchos enormes que se sirve en algo similar al pan de pita con tomate, lechuga, mayonesa y aceitunas. Al menos así era el que yo comí que estaba BUENASASO. Ro no se la jugó y optó por un menú más tradicional con un refuerzo.

Al terminar la recorrida volvimos al punto de encuentro para nuestro último paseo del día; caminamos hasta el puerto y subimos a un barco enorme que nos haría un tour por el cuerno de oro y luego por el estrecho de Bósforo. Desde ahí se puede apreciar la ciudad dividida en dos continentes (Asia y Europa) y ver las casas de algunos millonarios a las orillas del estrecho. El paseo estuvo muy lindo aunque estaba re ventoso y por momentos hasta recordamos aquella vieja sensación que hacía tiempo nos sentíamos…el frío.


El paseo duró una hora y media en total, por lo que al volver al hotel ya era bastante tarde aunque todavía no de noche. Nos quedamos un rato en la habitación descansando y volvimos a salir recién por la noche, para dar una vuelta y comer algo rico en esta bella ciudad antes de dar por concluido el día. 



jueves, 19 de julio de 2012

Día 98 – Palacio de Topkapi, Iglesia de Santa Sofía, Cisterna de Yerebatan, Mezquita azul, Hipódromo Bizantino y el Gran Bazar


Por primera vez en lo que va de esta segunda etapa, salimos en hora a los paseos. Tanto fue así que dos chicas que se demoraron quedaron en el hotel y tuvieron que tomar un taxi para encontrarse con nosotros. Como nosotros estamos alojados en la parte moderna de Estambul y nuestros puntos de interés están en la ciudad vieja, nos trasladamos hasta allí en ómnibus. De todos modos, todos están cerquita uno del otro por lo que luego del primero nos trasladábamos al siguiente a pie.

Estambul es una ciudad muy poblada con 15 millones de habitantes. Es también muy antigua, ya que fue fundada por los griegos hace muchísimos años y luego invadida por los romanos bajo el mando del emperador Constantino. Este último la denominó segunda capital de su imperio y nombró a la ciudad como Constantinopla. Tras un largo período de reinado los romanos fueron atacados por los Otomanos quienes tomaron el control de ahí en más. Si bien actualmente no es la capital del país, es la ciudad más habitada e importante desde el punto de vista comercial.

Nuestra primera visita fue al Palacio de Topkapi, uno de los sultanes que tuvo este país. Está ubicado estratégicamente en la ciudad con una vista panorámica muy buena del estrecho de Bósforo y una entrada de agua a la ciudad conocida como “el cuerno de oro”. Es muy grande el predio en donde se encuentra y dentro tiene varias edificaciones, para comer, para dormir, para reunirse y para relajarse. Hicimos una recorrida por todo el lugar y vimos  las joyas de la corona utilizadas en aquel entonces entre las cuales destacan un diamante de 38 quilates impresionante y una daga de oro con cuatro piedras preciosas incrustadas que eran espectaculares. También tuvimos suerte porque justo era el día en que se escenifica una marcha de guerra tal como se hacía originalmente con trompetas y tambores.

Al salir del Palacio caminamos hasta la Iglesia de Santa Sofía a pocos metros. Dicha Iglesia es muy famosa porque fue la primera Iglesia Católica que se construyó en la ciudad ya bajo el poder de los romanos, cuando cambiaron de religión del paganismo al catolicismo. Es la tercera construida con el mismo nombre ya que las dos anteriores fueron destruidas por un terremoto y por guerras. Es muy grande y HERMOSA, creo que la más linda que he visto en mi corta vida. Con la invasión de los Otomanos que eran musulmanes fue convertida en mezquita. Por suerte no tenían la concepción destructora de otras civilizaciones y en lugar de romper los murales o símbolos católicos que tuviera la misma, los taparon, por lo que hoy en día todo se encuentra muy bien conservado. Actualmente no funciona como Iglesia ni como Mezquita, sino que es simplemente un museo o un punto de interés turístico.



Salimos de ahí y nos trasladamos caminando una vez más hasta un lugar conocido como la cisterna de Yerebatan. Si bien el nombre puede resultar confuso y traer a la imaginación una cisterna como la que hay en los baños pero gigante, no es así. Esta cisterna, al igual que las muchas otras que había en la ciudad, fueron construidas por los romanos para como mecanismo de supervivencia. Es que en aquella época recibían muchas invasiones para conquistar la tierra y uno de los métodos para matar a sus rivales era cortando los suministros de agua a la ciudad. Para evitar esto, los romanos construyeron estas “cisternas” que en verdad eran tanques o depósitos ENORMES de agua como respaldo.

Al igual que la Iglesia, hoy en día no cumplen con su cometido, sino que son puntos turísticos. La cisterna de Yerbatan se destaca de las otras porque es muy grande, pero además porque durante su construcción se utilizaron columnas recicladas de otros Templos o edificios por lo que son todas distintas y para nada uniformes. Tal es así que una zona los romanos tuvieron que utilizar en dos oportunidades la cabeza de unas estatuas del antiguo Dios pagano Medusa para complementar las columnas que tenían cuya altura no era suficiente. Hoy en día se puede caminar dentro de la cisterna que fue reacondicionada y llegar hasta las cabezas de medusa. Se sabe que su única función era esa y no fueron utilizadas como símbolo de una diosa porque una está colocada al revés y la otra de costado ya que esos eran los tamaños que precisaban. Muy interesante, je.

Al mediodía nos dieron tiempo libre para almorzar y así lo hicimos. Si bien la oferta gastronómica es muy amplia, terminamos en el viejo y querido Mcdonald’s que al menos tenía un lugar al aire libre muy acogedor donde nos sentamos. Damos fe de que este restaurante es prácticamente igual en todas partes del mundo; lo hemos puesto a prueba.

Tras el almuerzo retomamos con la visita a la Mezquita conocida como La Mezquita Azul. Se le conoce así porque por dentro tiene montones de azulejos pintados a mano entro los cuales predomina ampliamente el color azul. Es un gran templo musulmán visitado por muchos turistas de todas partes del mundo pero que también es usado para ir a rezar. Era muy linda aunque similar a las otras mezquitas que ya hemos visitado. Para no ser menos que las otras, nos hicieron taparnos para poder ingresar; a Ro las piernas y los hombros y a mi solo las piernas.

Al salir caminamos un par de cuadras hasta la zona donde en la época de los romanos se encontraba el hipódromo. Allí se hacían las carreras de caballos que eran la principal atracción para el pueblo. Actualmente sólo quedan tres pilares que se sabe estaban ubicados en el medio de la arena y corrían alrededor de ellos. Todo el resto del predio hoy está tapado por las calles y veredas de la ciudad.
Para terminar los paseos fuimos caminando hasta la zona comercial conocida como el Gran Bazar. Es una edificación ENORME con más de cuatro mil tiendas en donde venden de todo. Con la premisa de regatear antes de comprar, ahí se encuentran miles de turistas cada día ya que es el público al que se apunta. 



Recorrimos gran parte del recinto y compramos algunas cositas aunque no mucho. La mayoría de los artículos se repiten de una tienda a la otra y si bien hay cosas muy lindas, somos conscientes de que todavía nos queda mucho viaje por delante como para complicarnos de manera innecesaria con más objetos.

Volvimos al hotel un par de horas después y fuimos derechito a la habitación para descansar un poco. No lo hice porque para variar me enganché con la computadora y el internet y se me fue todo el tiempo. Al rato volvimos a salir en busca de una rica cena. Había muchísimo movimiento en la calle una vez más, montones de locales abiertos y turistas comprando o cenando. Finalizamos así una larga pero muy agradable jornada por la ciudad de Estambul que es muy agradable.

Día 97 – Un cuarto de siglo en dos países


Llegó el 17 de julio, mí día en el año, mi cumpleaños. Sabía que iba a ser un día especial porque estamos en el extranjero, viajando, disfrutando mucho y porque iba a ser la primera vez EN MI VIDA que iba a pasar mi cumpleaños con calor, vistiendo short y remera.

Como justo nos tocaba viajar y por suerte quedamos en el vuelo de la mañana, nos levantaron tempranito para desayunar, aprontar todo e irnos al aeropuerto. Hicimos todo el tramiterío correspondiente y subimos al avión; dos horas y algo más tarde estábamos aterrizando en Estambul, Turquía, en donde tendríamos el resto del día libre para pasear.

Luego de dejar las cosas en el hotel y conseguir un mapa de la ciudad, salimos a caminar por el barrio. Cambiamos las libras egipcias que nos habían sobrado y con eso almorzamos un rica pasta. El lugar donde nos estamos quedando es muy lindo y pintoresco, en lo que se conoce como la nueva Estambul. Está repleto de turistas de todas partes del mundo, sobre todo europeos.




En dicha zona céntrica hay toneladas de restaurants y comercios; se encuentra además una gran calle peatonal de 2,5 kms de largo en donde se puede encontrar muchísimas tiendas de marcas internacionales. No completamos todo el recorrido pero sí hicimos bastante. Buscamos ofertas pero nada nos llamó demasiado la atención como para comprarlo. Al menos conocimos y sacamos bastantes fotos. El clima es espectacular porque ya no hace el mismo calor sofocante de países anteriores, sino que si bien hace calor como para andar de remera, temprano o por la tarde el cuerpo pide un poco más de abrigo.



Luego de tanta caminata volvimos al hotel para descansar un poco. Nuestra intención era volver a salir por la noche que es también muy movidita y buscar alguna de las tantas cefeterías para comprar mi torta de cumpleaños. Salimos un par de horas después y volvimos hasta la peatonal. Comimos torta en la terraza de una cafetería de tres pisos con una vista espectacular bajo el cielo estrellado. Pasamos re lindo.



Al rato volvimos al hotel recorriendo un poco más la zona y los montones de comercios que abundan en las calles. Ya era lo suficientemente tarde por estos lares como para poder hablar a casa con la familia y redondear así un cumpleaños sin lugar a dudas inolvidable.

Destino 16: Turquía


Nuestro último destino de esta segunda etapa será Turquía. Es el país más indicado para una transición de este tipo porque su territorio está parte en Europa y parte en Asia. Aquí nos despedimos de nuestros compañeros y de los hoteles de lujo para volver pasar a viajar solos y alojarnos en hostales, campings o lo que podamos encontrar.

Permaneceremos en este país un total de nueve días en los que recorreremos las ciudades de Estambul, Ankara, Cappadocia, Konya, Pamukkale y Kusadasi. Todos estos traslados serán en ómnibus, abandonando los aviones hasta que tengamos que ir a Atenas dentro de unas semanas.

Recorreremos como siempre las principales atracciones de cada lugar como para irnos de aquí con una idea bastante clara de lo más representativo; entre otras cosas, la Iglesia de Santa Sofía en Estambul, el gran bazar y el mercado de especias y navegaremos por el estrecho de Bósforo en Estambul, Ankara la capital del país, el denominado "castillo de algodón" en Pamukkale y la casa de la Virgen María en Kusadasi.
Luego de esto quedaremos totalmente libres para elegir nuestro camino comenzando así la tercera y última etapa de este maravilloso viaje cuando recorramos Europa en auto.


lunes, 16 de julio de 2012

Día 96 – Vuelta a El Cairo


Nos levantamos relativamente temprano, aprontamos todo y dejamos el hotel. Los que quedamos, fuera para seguir por Turquía, salir del grupo y seguir camino solos o volver a Uruguay, viajaríamos a la capital egipcia en dos horarios diferentes. Nosotros estábamos en el primer grupo.

El vuelo fue corto y con algo de turbulencias pero sin mayores problemas. Volvimos al hotel donde ya nos habíamos quedado en El Cairo. Dejamos nuestras cosas y fuimos al shopping que se encuentra al lado para almorzar y recorrer un rato. Era tanta la gente que había que tuvimos que comer parados casi la totalidad de nuestro almuerzo hasta que nos cedieron un par de sillas. Luego compramos algunas cosas en el supermercado, entramos a chusmear los precios de varias tiendas y volvimos al hotel.

Aproveché para ponerme al día con las publicaciones y hablar un rato a casa. Después de todo, al día siguiente viajaríamos temprano hacia un nuevo destino en donde pasaría un nuevo cumpleaños, especial sin lugar a dudas, alcanzando la nada despreciable suma de veinticinco años.

Días 94 y 95 – Más de Sharm El Sheikh y despedida


Para nuestro segundo día repetimos gran parte de lo hecho la jornada anterior. Nos levantamos temprano, desayunamos y nos fuimos al muelle. Luego un rato a la piscina de los toboganes y finalmente a los chorros de hidromasaje. Tras todo esto ya era pasado el mediodía y de estar tanto rato al sol sin protector solar quedamos rojos cual camarones y un poco insolados. Por suerte el efecto es menos nocivo que en Uruguay, sino hubiéramos lamentado seriamente nuestra irresponsabilidad.

Almorzamos refuerzos como estaba planeado y por la tarde aproveché para lavar ropa y leer un rato. Esta vez no fuimos al centro tan temprano, sino que nos quedamos en el hotel para aprovechar el día y nos anotamos para el bus de la noche. Esta noche teníamos el último evento del grupo de viaje en un salón del hotel a donde iríamos al volver.

Cenamos en el centro, más precisamente un Pizza Hut. La idea en parte era hacer un festejo anticipado de mi cumpleaños ya que el mismo día ya no estaríamos todos juntos. Luego remataríamos la celebración en el evento bailoteando un rato. En total éramos seis, Bruno, Matías, Marcela, Ceci, Ro y yo. Recorrimos las tiendas esquivando turistas europeos en su mayoría y cerca de la media noche volvimos al hotel.

El evento no fue la gran cosa. Cuando llegamos nos acomodamos en la pista y arrancamos a mostrar nuestro repertorio de pasos de los que hasta John Travolta sentiría envidia, pero se empezó a llenar rápidamente y cada vez estábamos más apretados. Nos íbamos corriendo mientras podíamos pero eso implicaba irnos separando del resto de nuestros amigos. Luego de un rato cuando ya la música no atraía y el lugar estaba copado por los inadaptados de siempre alcoholizados, nos fuimos a dormir.

Al día siguiente nos levantamos justo a tiempo como para no perder el desayuno. Luego de eso volvimos al muelle como siempre pero esta vez con mucho cuidado del sol. Nos tiramos un rato en las reposeras a disfrutar del lugar y la vista, algunos a escuchar música, otros a dormir una siestita y en mi caso a leer. Habíamos desayunado tanto y tan tarde que salteamos el almuerzo. Al rato de estar ahí volvimos a la habitación para conectarnos a internet y mantenernos actualizados con las noticias.



Por la tarde volvimos a la piscina donde habíamos quedado de encontrarnos con Bruno. Ya palpitando la despedida de nuestros amigos y sabiendo que eran las últimas horas junto a ellos antes de tomar rumbos diferentes. Al rato se nos juntaron varios más y así pasamos las horas conversando sobre la vida en los chorros de hidromasaje.

Por la noche fuimos todos en bus al centro para la cena de despedida. Ahora sí éramos un montón, conversamos un rato recordando algunas anécdotas siendo conscientes de que con algunos de ellos hacía tres meses que veníamos conviviendo a diario. La mayoría de la gente del grupo partiría en la madrugada rumbo a Jordania, mientras que nosotros nos iríamos más tarde en avión hacia El Cairo para al día siguiente viajar hasta Estambul, Turquía.

Al llegar al hotel nos despedimos de casi todos deseándonos mutuamente mucha suerte en el resto del camino. Sabemos que nos volveremos a ver porque el vínculo creado en estos meses es algo maravilloso y que queremos mantener. Llegó el día que veíamos tan lejano y si bien sabemos que es el fin de una etapa y que con Ro comenzaremos una nueva cuando viajemos solitos por Europa, se siente raro. Los llegamos a querer y los vamos a extrañar; sentiremos su ausencia pero eso es algo bueno porque significa que en verdad lo pasamos muy bien junto a ellos. Bruno y Matías nos fueron a despedir a la habitación. Nos sacamos una foto junto a estas dos personas tan agradables y nos dijimos adiós.



Armamos nuestras valijas y aprovechamos para hablar a casa un rato y saludar a nuestros padres en su día; después de todo, a ellos también los queremos y extrañamos mucho.

Días 92 y 93 – Sharm El Sheikh


Dejamos pasar el horario del desayuno y aprovechamos a dormir bastante para recuperarnos del cansancio acumulado. Es que la verdad la opción gastronómica matinal no era muy atractiva, casi todo basado en harina, y las horas de sueño en demasía no nos venían nada mal. Después de todo, habíamos salido desfavorecidos con respecto a otros compañeros y nosotros viajaríamos en el vuelo de la noche mientras que otros salieron tempranito. Las horas nos sobraban.

Al mediodía abandonamos el barco y salimos caminando hasta el centro con intenciones de recorrer un poco por nuestra cuenta como en los viejos tiempos. Los egipcios nos ACOSARON todo el camino ofreciendo transporte y paseos hasta diversos lugares que ya habíamos visitado; nos preguntaron miles de veces de donde éramos y la mayoría repetía mal el nombre de nuestro pequeño y querido paisito “¿Urguei?”. No tenían ni idea de lo que estábamos hablando.

Paramos a almorzar en un Mcdonald´s ya que no habíamos desayunado y además para descansar del calor agobiante del mediodía. Luego dimos una vuelta por un mercado en el que una vez más fuimos hostigados por los egipcios desesperados por vender algo. Compramos un par de recuerditos y después volvimos al barco.

Por la tarde solamente hicimos tiempo. Un poco de blog como para ponerme al día, algo de lectura y también de siesta. A eso de las siete de la tarde partimos rumbo al aeropuerto y volamos en un corto viaje hasta Sharm El Sheikh. Llegamos casi a media noche al hotel, directo a la habitación, dejar las cosas, darnos un baño y a dormir.

Al día siguiente volvimos a las madrugadas para encontrarnos con nuestros amigos. Desayunamos todos juntos y comenzamos nuestras actividades de ocio. Sharm El Sheikh es un balneario egipcio muy popular para los turistas extranjeros que vienen en busca de buenas playas para bucear, calor y relax.

Nos alojamos en un hotel cinco estrellas llamado Jolie Ville que es ENORME. Tiene una playa privada, una piscina que simula el “río lento” de los parques de agua que recorre todo el predio a la que se unen partes más grandes y abiertas, una de ellas con toboganes y unas canchas de voleibol y waterpolo. Además tiene otra piscina gigante con un bar en el medio y una zona de hidromasaje para quienes quieran relajarse y descontracturarse, cuatro canchas de tenis y una cancha privada de golf.

Arrancamos por la playa, que no es un lugar con arena para tirarse a tomar a sol como estamos acostumbrados, sino que tiene varios lugares con reposeras en diferentes terrazas y termina en cuatro muelles de madera para bajar por escalera hasta el agua o (como prefiero yo) saltar desde arriba. El agua era transparente y espectacular aunque MUY salada. Se puede ver claramente los peces y los arrecifes de coral lo que hace que sea casi paradisíaca.



Al rato cambiamos un rato para probar la piscina de los toboganes. Así estuvimos casi toda la mañana. Cortamos al mediodía para utilizar el internet del hotel y actualizar el blog y subir las fotos de una vez. Nos anotamos para tomar un ómnibus del hotel que nos llevaría a media tarde hasta el centro (porque el hotel está un poco alejado de todo) y mientras fuimos a almorzar a uno de los restaurantes del complejo.

En el centro hay un supermercado enorme como para hacer un surtidito de bebidas y algunas provisiones. Compramos pan, queso, tomate, mayonesa, papas y bebidas para hacernos nuestra cena y almuerzos subsiguientes. Recorrimos un poco el lugar aunque no mucho porque ya no nos quedaba tiempo y tomamos el ómnibus de vuelta al hotel. Al llegar nos quedaba poco más de media hora antes de que cerrara la piscina así que la aproveché.

En la noche nos juntamos en nuestra habitación con nuestro amigo Bruno y cenamos los refuerzos caseros escuchando música. Cerramos la jornada jugando a las cartas hasta la medianoche para luego irnos a dormir. Teníamos tres días para descansar en este lugar, sin actividades programadas, sin paseos, sólo relax.

viernes, 13 de julio de 2012

Día 91 – Colosos de Memmon, Valle de los Reyes, Templo de Hatchepsut, Valle de las Reinas, Templos de Luxor y Karnak


Un nuevo día comenzó muy temprano, antes de la salida del sol, sobre todo para algunos. Esto es porque había un paseo opcional en globo para ver el amanecer, pero nosotros preferimos no hacerlo porque no nos llamaba mucho la atención y no es nada barato. De los compañeros que lo hicieron tuvimos opiniones encontradas; algunos lo disfrutaron y para otros no fue la gran cosa.

Nuestra primera parada fue para ver los Colosos de Memmon. Éstos son dos estatuas enormes de piedra del Faraón Amenothep III. Originalmente su función era la de montar guardia en la entrada del Templo de Amenothep. Sacamos algunas fotos y continuamos con nuestro camino.

El Valle de los Reyes, el segundo punto en el orden del día, es el lugar elegido por varios Faraones para construir sus tumbas o templos mortorios. Es que no todas las eras creyeron en la utilidad de las pirámides; con el cambio de épocas cambiaban también las creencias y costumbres. Pasaron a considerar que lo importante era sólo lo que estaba bajo tierra, por lo que la pirámide ya no era necesaria. En este valle hay un total de sesenta y dos tumbas entre las cuales se encuentra la del famoso Tut Ankh Amon. Entramos en tres de ellas (no todas están habilitadas) y algunos que pagaron un adicional ingresaron en la de dicho famoso Faraón. Nosotros no lo hicimos por recomendación del guía de que no valía la pena.

La tercera parada fue en el Templo de Hatchepsut. El mismo fue construido por ella misma durante un tiempo en que el que ejerció como Faraón de Egipto mientras su hijo pequeño y heredero al trono crecía lo suficiente como para tomar el poder. No era lo normal pero igualmente lo hizo y hasta construyó su tumba en el Valle de los Reyes junto a los demás Faraones.

Finalmente visitamos el Valle de las Reinas en donde se encuentran las tumbas de las esposas de los Faraones. No es tan grande como el Valle de los Reyes y no pudimos ingresar a ninguna de sus tumbas. En ninguno de los valles se podía sacar fotos por lo que nos llevamos de recuerdo solamente lo que quedó grabado en nuestra memoria.

Volvimos al mediodía al crucero para almorzar y descansar un rato antes de seguir con los paseos por la tarde. Esta es la única forma de soportar el calor porque al mediodía no se puede estar afuera, mucho menos aún al sol. Retomaríamos recién a media tarde.

Volvimos a salir a eso de las cuatro para volver al Templo de Karnak en donde habíamos visto el espectáculo de luces la noche anterior. El mismo fue construido como símbolo de adoración a Amon, Dios local de la antigua capital de Egipto, la ciudad conocida como Tebas y hoy llamada Luxor. Aquí muchísimos Faraones dejaron su huella añadiendo algo al Templo en símbolo de respeto y devoción. Esto hace que el predio sea enorme, ya que tiene varias salas de columnas, varias de ofrendas, una enorme sala abierta y dentro muchísimas estatuas. Se destaca el camino central de la sala de columnas que son GIGANTES. Debe ser lo que sienten las hormigas cuando caminan entre nuestras piernas, algo realmente increíble y majestuoso. Otra demostración de lo que eran capaces los egipcios con tan pocos recursos y hacen tantos miles de años. Reitero, eran unos “capos”.

Por la tardecita, acompañados de la puesta del sol, hicimos la última visita guiada del día y del país por el Templo de Luxor. Siguiendo la misma estructura ya mencionada, lo que más llama la atención de este lugar es la muy linda fachada con dos estatuas de Ramses II bastante grandes y otra de él mismo en la que la cara está casi intacta y se puede apreciar con lujo de detalles el trabajo que hacían. Es algo espectacular.
Volvimos al hotel por la noche tras un largo día movidito para cenar y como tantas veces caer agotados en la cama de la habitación. Al día siguiente podríamos descansar hasta que tomáramos un nuevo avión hasta el popular balneario Sharm El Sheik.

Día 90 – Templo de Edfu y espectáculo de luces en Templo de Karnak


Aunque la noche anterior hubiéramos tenido fiesta y las horas de sueño fueron escasas, debíamos levantarnos a las 6:30 de la mañana para una nueva visita. Obviamente, muchos se quedaron durmiendo; entre ellos, Ro.

Partimos temprano en grupos de cuatro personas hacia el Templo de Edfu. El medio de transporte esta vez eran unos carros tirados por caballos a los que los conductores de los mismos llaman el Ferrari egipcio; están MUY lejos de serlo. El chofer del nuestro era un chanta total y fue todo el camino intentando ganarse una propina extra que nos dijeron que ya estaba paga. Nos sacó una foto a todos en el carro con una de nuestras cámaras, le dio las riendas a una compañera que estaba sentada adelante con él y hasta paró en un momento para arrancar una flor y regalársela. Suena muy adorable y romántico pero hay que aclarar que pobre hombre estaba muy sucio (al igual que todo el carro) y olía a ala por lo que no era algo disfrutable. Para peor, una de las ruedas del carro parecía estar a punto de salirse poniendo en riesgo nuestras vidas y el caballo daba la impresión de estar muy mal alimentado por lo que no podía con nosotros en las subidas por más que el chofer le diera sin piedad con el látigo. Llegamos últimos a destino.

El Templo no fue la gran cosa o tal vez lo era pero como habíamos dormido poco y mal no supimos apreciarlo como merecía. Al menos aprendí que todos los templos egipcios eran construidos manteniendo una estructura, primero una sala abierta, luego una o más de columnas, otra de ofrendas y finalmente el altar en donde iba el o los dioses adorados. Además que se construía de adentro hacia afuera, o sea, desde el altar hacia la sala abierta.

Al terminar la visita debíamos volver al barco nos el mismo carro. El nuestro no estaba por lo que tuvimos que buscarlo. Un pibe local nos ayudó pero no porque fuera macanudo, sino que era buscando dinero. Al encontrarlo nos hacía el gesto frotando el pulgar con el índice mientras decía “¿tip?”. Con una notoria expresión facial le comuniqué que no estaba dispuesta a darle ni un mando, así que se fue.

Para la vuelta me hicieron ir adelante a mí para escapar del veterano conductor. Una vez más se puso a cancherear, me dio las riendas un rato, me abrazaba (cosa que no estaba NADA buena) y llegando empezó a pedirme propina. Tres veces tuve que decirle que después le iban a dar la propina hasta que llegamos al barco y bajamos todos volando y dejamos el pozo como para que entendiera. A todo esto recién era media mañana y había como cuarenta grados. Teníamos el resto del día libre en el barco mientras navegábamos hasta llegar a Luxor.

Luego del almuerzo llegamos a un lugar llamado Esna en donde se hace el cruce esclusa. Esto con nombre tan técnico es simplemente un regulador del nivel de agua. El barco ingresa por un lado, se cierra atrás de él una compuerta, baja el nivel del agua hasta equipararse con el del otro lado del río y luego poder seguir el viaje. Lo destacable de esto es que mientras se hace el cruce que lleva un ratito se acercan unos vendedores en barcazas o por los muros que ofrecen manteles o remeras, las hacen un bollito y las tiran hacia arriba de la cubierta para que los interesados las vean. Si alguien quiere comprar, pone la plata adentro de la bolsa y se las tira de vuelta. Interesante.

Llegamos a Luxor por la tardecita y fuimos hasta el Templo de Karnak en donde vimos un espectáculo con luces y sonido que cuenta la historia del lugar. Una vez finalizado volvimos al barco para cenar, conversar y eventualmente acostarnos.

Día 89 – Abu Simbel y Kom Ombo


Nos levantamos MUY temprano, tanto que pasaron varias horas hasta que salí del estado zombie y logré concentrarme en las actividades del día. Para hoy teníamos una visita muy importante al majestuoso templo de Abu Simbel, el cual se encuentra a tres horas y algo de viaje en ómnibus. Por suerte dormimos casi todo el camino y se pasó rápido.

Abu Simbel es un templo construido por el faraón Ramses II y es la otra construcción destacada de Egipto, tan increíble para mí como las pirámides o la Esfinge. Está en la mitad de la nada, muy al sur de Egipto, a 60 kms de Sudán. Fue construido ahí para mostrar el dominio que tenía sobre esa zona y en él son adorados tres distintos dioses junto con él mismo. En la fachada hay cuatro estatuas gigantes de Ramses II sentado (una de ellas está rota, se cree que fue con un terremoto hace muchísimos años) y en el final del templo, lo que se denomina el altar hay una más junto a los tres dioses que se adoran, prácticamente denominándose Dios el mismo.

El templo es majestuoso e impactante sin lugar a dudas. Cada templo egipcio muestra el conocimiento que tenían ellos sobre geometría, matemáticas, astronomía, arquitectura y geología; eran además unos tremendos escultores. A modo de ejemplo, el templo de Abu Simbel fue construido de tal manera que dos veces al año, coincidentes con las fechas de cumpleaños y fecha en que asumió el poder Ramses II, el sol llegara hasta el altar ubicado al fondo del templo iluminando así a tres de las cuatro estatuas allí ubicadas.



Con la construcción de la presa de Aswan tuvo que ser re localizado en una operación combinada entre varios países que llevó cuatro años ya que al igual que el otro que habíamos visto anteriormente, con la formación del Lago Nasser, hubiese quedado bajo agua. El video y las imágenes de cómo trasladaron semejante coloso de un lugar a otro dejándolo casi intacto son asombrosas.

A pocos metros de Abu Simbel se encuentra un segundo templo construido también por él en honor su esposa preferida, Nefertari. Es igualmente muy lindo pero no tan grande e impactante como el primero. De todas maneras, si bien lo hizo para ella, hay muchísimas estatuas y dibujos de él, mostrando la superioridad que creía tener sobre todas las demás personas. Sin ir muy lejos, en la fachada hay cuatro estatuas gigantes, cuatro de las cuales son de él y las dos restantes de Nefertari.



Al terminar la visita volvimos al barco en Aswan, lo que implicó tres horas y algo de viaje en ómnibus una vez más. ¡MATADOR! Llegamos al barco casi a las dos de la tarde para almorzar y luego teníamos un rato libre para descansar antes de una visita más. Así lo hicimos.

Más tarde, cuando llegamos en el crucero a Kom Ombo, hicimos la visita al templo de Sobek y Haroeris. El mismo está dedicado a los dioses de la medicina y la magia e iban antiguamente ahí a pedir curación. Tras las explicaciones pertinentes a cargo del guía, disfrutamos de la puesta del sol y luego recorrimos el museo de lagartos momificados.

Para despedir la jornada y luego de la cena, teníamos esa noche un nuevo evento que consistía en fiesta de disfraces. Ro y yo nos vestimos de árabes y junto a nuestros amigos bailoteamos hasta pasada la medianoche. Estuvo muy divertido y uno de nuestros amigos ganó el segundo premio como mejor disfraz al ingeniosamente y en el intento de disfrazarse de algo con lo que tuviera, creó lo que posteriormente llamamos “bagman”, metiéndose adentro de un bolso mochila bastante grande y usando eso como vestido. Quedó genial y merecía ganar el primer puesto.

Día 88 – Presa de Aswan, Templo de Philae, obelisco inacabado y crucero por el Nilo


El grupo se dividió en dos para tomar el vuelo a la ciudad de Aswan. Nosotros nos fuimos en el primero y más temprano por lo que una vez más nos levantamos antes del amanecer. Desayunamos en el hotel y partimos rumbo al aeropuerto.

Tras una hora de viaje aterrizamos sin problemas en Aswan. Comenzaríamos en este día un viaje en crucero por el Nilo de cuatro noches, aunque antes de ir al barco teníamos una serie de visitas. Al llegar entonces subimos a los ómnibus con el guía y comenzamos visitando la represa. La misma fue construida por los ingleses y es una fuente muy importante de energía para el país. Está ubicada en el lago Nasser, el cual se formó a partir del agua del Nilo.

La segunda parada fue en la isla de Agilika. Nos transportaron en modestas barcazas hasta el lugar donde se encuentra el Templo de Philae, construido en honor a la Diosa Isis. El lugar es muy bonito aunque no está en su ubicación original. Tuvo que ser trasladado por el crecimiento del nivel del agua que rodea la isla. Ya estaba cubierto por la mitad cuando comenzaron las obras y fue exitosamente trasladado a un terreno más elevado donde ahora yace sin problemas con la misma disposición original.

Por último estuvimos a los pies de un monumento bastante visitado por los turistas conocido como el obelisco inacabado. Es una pieza de granito enorme que antaño iba a ser un obelisco y por una falla en los trabajos se rajó y no pudo ser utilizado. Ahí permanece, recostado al sol entra las demás piedras. No es algo muy destacado y para nada recomendado.

Al mediodía nos trasladaron finalmente al crucero donde nos entregaron nuestra habitación. No es un barco similar a los que se ven en las playas de punta del este en verano, je, NI CERCA. Es un crucero pequeño, modesto, algo mejor que aquél en el que estuvimos paseando por la bahía de Halong en Vietnam. En él dormiremos las próximas cuatro noches mientras viajamos por las aguas del Nilo hasta llegar a la ciudad de Luxor. Almorzamos en el barco, ¡comida de verdad!, no Mcdonald´s. Incluso había uvas en el postre y estaban riquísimas. Se acabaron rápidamente entre las pirañas uruguayas.

Por la tarde hicimos un paseo de poco más de una hora por el Nilo en unos botes a vela típicos locales llamados “Falucas”. Eso estuvo MUY BUENO, sobre todo porque iba acostado en la cubierta a los pies del mástil, sintiendo la brisa de la tarde en la cara. Después de esto tuvimos el resto del día libre y no hicimos más que descansar. Por la noche volvimos a disfrutar de una gran cena al estilo buffet en el barco como para irnos desintoxicando AL FIN de tanta comida chatarra.

Día 87 - Mezquita de Alabastro de Mohamed Alí, Mezquita del Sultán Hassan y Museo egipcio


Con la imagen de todo lo visto el día anterior todavía fresco en la retina, partimos por la mañana para hacer una serie de visitas más en nuestro último día en el El Cairo. Comenzamos con una serie de visitas religiosas, aprendiendo un poco más sobre el islam, tal como habíamos visto en los Emiratos Árabes.

La primera parada fue en la Mezquita de Alabastro de Mohamed Alí. Vale aclarar para evitar posibles confusiones que NO se trata del famoso boxeador, je. La construcción es muy bonita aunque está lejos de lo que vimos en los Emiratos; igualmente no es comparable un lugar con otro por las antigüedades correspondientes. La misma está apuntando a la meca al igual que todas y tiene la particularidad que dentro hay una tumba. Igualmente no le dan importancia a la misma porque no tiene una función relacionada al templo.

Ahí se juntan muchísimas veces montones de musulmanes para ofrecer sus oraciones a su Dios Allah. Está ubicada en un lugar muy alto lo que otorga una vista panorámica de gran parte de la ciudad. Hicimos un recorrido por todo el lugar y luego hicimos lo mismo con la Mezquita del Sultán Hassan. Esta última se diferencia de la anterior en que solía ser una suerte de monasterio donde se enseñaban diferentes cultos.

Antes de cortar para almorzar visitamos una iglesia católica muy antigua que permanece desde hace muchos años cuando Egipto tuvo a dicha religión como principal tras las invasiones romanas. Finalmente, estuvimos dentro de una sinagoga muy antigua construida en donde se dice que Moisés fue encontrado cuando era un bebé.

Interrumpimos los paseos para almorzar en un shopping en donde una vez más nuestras opciones se limitaban a la comida rápida. Quisimos cambiar nuestras pisadas yendo a un supermercado enorme para comprar algo pero no encontramos nada rico y además las colas en las cajas eran interminables; incluso las de las cajas rápidas. Una vez más frente a la disyuntiva de Mcdonald’s o Pizza Hut terminamos comiendo pizza. Ya se sentía la intoxicación en el cuerpo de tanta comida chatarra, pidiendo a gritos por un poco de fruta y verdura.

Por la tarde nos llevaron a el museo egipcio en donde a lo largo de casi dos horas disfrutamos de un popurrí de estatuas, pilares, adornos y muchas cosas más adornadas con jeroglíficos, pertenecientes a diversas eras en la larga y rica historia de este país. El guía nos iba explicando todas las cosas más destacadas y la verdad que realmente vale la pena.

En el segundo piso del museo se encuentran restos de la tumba de Tut Ankh Amon, descubiertas en los años veinte del siglo pasado por un norteamericano de apellido Carter. Él estuvo cuatro años tras los restos de la tumba que sabía debía estar por ahí esperando a ser encontrado ya que existía una lista con los nombres de todos los faraones y las tumbas encontradas y saqueadas hasta el momento; restaba sólo una.

Ubicada en el valle de los Reyes, lugares que visitaríamos en unos días en la ciudad de Luxor, ubicada debajo de otra tumba por casualidad, cosa que la salvó de los ladrones, apareció la tumba del faraón niño, quien gobernó Egipto durante muy poco tiempo ya que murió con apenas dieciocho años.

La tumba estaba equipada con muchísimas cosas que los egipcios consideraban que iban a ser arrastradas a la siguiente vida por el faraón. Vasijas, esculturas de animales, de sirvientes, de soldados, armas, camas y muchas cosas más. Además, el cuerpo momificado con técnicas que hasta el día de hoy siguen siendo parcialmente un misterio, tenía en la cabeza un casco de oro que llegaba hasta los pectorales con la imagen de su cara. Eso se colocaba en un ataúd de oro, dentro de otro de madera bañado en oro, dentro de otro de granito, adentro de una caja de madera bañada en oro, ésta adentro de otra igual más grande, luego otra y finalmente una cuarta caja, de modo de asegurar la protección del cuerpo.

Por último pagamos un dinerillo adicional para entrar al museo de momias en donde se puede ver cuerpos reales de hace miles de años, momificados. Los cuerpos están completamente tapados con vendas, pero las cabezas están descubiertas y se pueden ver los dientes originales y el pelo. Da un poco de impresión pero es asombroso. En lenguaje coloquial podemos afirmar que los antiguos egipcios eran unos capos, je.

El museo se encuentra muy cerca de una de las principales zonas de manifestación en la pasada revolución de enero. Ahora estaba muy tranquilo, pero hace un poco más de un año en ese lugar se encontraban millones de egipcios para hacerse escuchar. Incluso el edificio al lado del museo que era del partido político gobernante estaba todo roto y cubierto de hollín porque fue incendiado en una de las manifestaciones.

Al finalizar los paseos quienes quisieran podían ir a un mercado a comprar chucherías, pero nosotros preferimos volver al hotel. Demoramos cerca de una hora por el tráfico pero para el atardecer ya estábamos en “casa”. Al rato fuimos al shopping para la cena y era un asco de gente por ser fin de semana. Finalmente dejamos todo pronto para el día siguiente y nos acostamos. Así terminaba nuestra estadía en la capital egipcia.

Día 86 – Las tres pirámides, la Esfinge, ciudad de Memphis, Sakkarah y fábrica de papiro


Comenzamos el día cuando canta el gallo, tempranito, para aprovechar lo máximo posible en un día intenso pero productivo. Ya de arranque nuestra primera parada era el plato fuerte de la historia egipcia y tal vez lo más reconocido a nivel mundial, las pirámides.

Si bien hay muchísimas pirámides en todo Egipto y que las mismas constituyen tumbas a diversos faraones o esposas de ellos, nosotros concentraríamos nuestro tiempo en las principales y más importantes que hay en El Cairo, la pirámide de Guiza y más tarde la primer pirámide.

La pirámide de Guiza es la más antigua y más grande de las tres. Es las más vieja de las siete maravillas del mundo antiguo y originalmente fue construida como una tumba faraónica. Estuvimos parados a sus pies por lo que podemos afirmar con propiedad que es ENORME. Por dentro tiene tres cámaras y pagando un dinero extra se puede acceder hasta una de ellas, pero no se puede ver nada. Como nos dijeron los guías, es más que nada para jactarse de haber estado adentro de una pirámide.



La segunda pirámide es la más bonita a mi criterio y se distingue claramente porque es la única que tiene la punta todavía cubierta con un material que parece hormigón. Originalmente las tres estaban totalmente cubiertas pero todo ese revoque se perdió en un terremoto que hubo en Egipto en algún año por allá lejos antes de Cristo que no recuerdo y que afectó a muchos monumentos. La cúspide de la segunda se mantiene intacta y le da un toque distintivo; la primera no tiene vértice final, está bastante deteriorado. La tercera pirámide finalmente es la más pequeña de las tres y la menos llamativa. También se puede entrar al interior en donde hay una sola cámara y el camino es menos exigente que el de la Gran Pirámide. No estuvimos al pie de las otras dos pirámides pero igualmente se puede apreciar su inmenso tamaño. Finalmente fuimos hasta un mirador desde donde se ven perfectamente las tres casi alineadas en el horizonte.



A mi criterio la visita estuvo espectacular. Incluso sin haber entrado a una de esas pirámides el sólo hecho de estar a los pies de semejante coloso inmenso con una historia tan increíble es espectacular. Por más que puedan explicar o dar teorías sobre cómo fueron construidas, parece imposible imaginarse la forma en que manipulaban algunos recursos como la piedra para realizar edificaciones de esta magnitud. ¡ESPECTACULARES!

Luego de esta visita y para no ser menos, viajamos hacia la famosa Esfinge y el Templo del Valle. Ahí estuvimos a pocos metros de una construcción histórica que tantas veces he visto en muchas representaciones junto a las pirámides como la cara de Egipto. Nuevamente parecía mentira estar tan cerca de algo tan importante, tal como me pasó con la muralla china y como supongo que me pasará cuando por fin recorra las principales capitales europeas y sus monumentos.

Si bien la zona está parcialmente cerrada por mantenimiento y aunque le falta la nariz y la barba que tenía originalmente, es algo igualmente ESPECTACULAR. Me sentí muy conforme con la visita a estos dos lugares que claramente llenaron mis expectativas. Al rayo del sol y con muchísimo calor sacamos unas cuantas fotos para luego seguir nuestro camino.



Nos llevaron hasta una calle con bastantes comercios para que almorzáramos. Una vez más nuestras opciones se limitaban a Mcdonald’s y Pizza Hut; repetimos comida con unas hamburguesas y poco después ya estábamos en la ruta para seguir con las visitas.

Primero fuimos hasta la ciudad de Memphis que fue la primera capital de Egipto. Ahí entramos a una especie de museo antiguo en donde hay una estatua acostada ENORME del faraón Ramses II. Si bien no está completa es igualmente algo gigante. Recorrimos el predio en donde vimos las primeras cosas con jeroglíficos grabados y poco después partimos hacia Sakkarah antes que cerrara. En dicho lugar se encuentra nada más y nada menos que la primera pirámide construida, también conocida como la pirámide escalonada. Entramos a una pirámide pequeña para ver cómo era el sistema de cámaras empleado en aquel entonces y luego una antigua tumba.

Tras todo esto estábamos bastante lejos del hotel y teníamos un camino bastante largo de vuelta. Antes hicimos una última parada en una fábrica de papiros en donde nos explicaron como es el antiguo proceso de fabricación de este papel. Es muy sencillo pero útil y en el mismo lugar lo usan como lienzo para diversos tipos de cuadros con cosas típicas egipcias. Nos llevamos uno de recuerdo con nuestros nombres grabados en jeroglíficos.

Volvimos al hotel y llegamos al anochecer. Vimos la puesta del sol en el camino y así se terminaba una jornada larga pero enriquecedora. Con las pocas energías restantes fuimos hasta el shopping al lado del hotel para cenar algo y luego acostarnos a dormir.

Día 85 – Llegada a El Cairo


Prácticamente sin dormir nada, porque habíamos dejado las valijas afuera de la habitación a las once de la noche, y debíamos bajar a desayunar para luego irnos al aeropuerto a la una y quince de la mañana, comenzamos nuestra salida de los Emiratos Árabes.

En primera instancia se suponía que nuestro vuelo saldría poco después de las cuatro de la mañana, pero para nuestra sorpresa, cuando nos acercamos a la puerta de embarque luego de poco más de dos horas de espera, nos dijeron que por problemas técnicos la salida estaba retrasada para las ocho menos diez. Ese fue un golpe anímico que no esperábamos y para nuestros MUY agotados seres fue casi de Knock Out y sólo se vio un poco disminuido por el hecho de que la compañía aérea nos dio a cada uno en modo de compensación una Big Mac y una Coca Cola. Ese fue entonces mi segundo desayuno del día o un almuerzo anticipado a eso de las 5:00 am.

Finalmente partimos a la segunda hora estipulada y tras tres horas y media de viaje aterrizamos sin problemas en el aeropuerto de El Cairo. Nos trasladaron hasta el hotel que es de la cadena Holiday Inn a puro lujo (aunque estuvimos en otros mejores) con la gran comodidad para nosotros que está instalado justo al lado de un Shopping ENORME.

Estábamos con la energía en reserva pero como segundo regalo del destino para este día, nuestra habitación todavía no estaba lista, así que tuvimos que hacer tiempo antes de poder hacer el check-in. Fuimos entonces a la plaza de comidas del shopping en busca de un almuerzo gratificante, recorrimos un poco el lugar, hicimos un surtido más que necesario en un supermercado gigante y luego sí volvimos al hotel para reclamar nuestra habitación.

El resto de la tarde la perdimos durmiendo y nos despertamos ya por la noche y de casualidad. Un poco mejor pero todavía cansados decidimos bañarnos y volver a dormir sin cenar. Yo aproveché para ponerme un poco al día con el blog ya que Dubai fue tan intenso que implicó renunciar a la escritura, las fotos y el internet. No pude avanzar mucho antes de volver a caer rendido por el sueño y al fin de cuentas fue lo mejor porque al día siguiente otra vez debíamos madrugar para visitar las pirámides.

Destino 15: Egipto


Nuestro decimoquinto destino es Egipto, lo que implica visitar un nuevo continente en este hermoso viaje en desarrollo. Partimos desde América, Oceanía, Asia y ahora África, restando Europa en donde estaremos dentro de solamente unos días.

Este país milenario con una rica y fantástica historia será nuestra casa durante doce días. Comenzaremos nuestra visita por una ciudad muy importante a nivel nacional y mundial, la capital de Egipto, El Cairo. Ahí visitaremos las pirámides de Guiza, la Esfinge y el museo egipcio como lugares destacados. Luego seguiremos con la ciudad de Aswan en donde comenzaremos un viaje de cuatro noches en crucero por el Nilo hasta llegar a la ciudad de Luxor. En el medio haremos paradas en diversos lugares históricos. Una vez en Luxor visitaremos la necrópolis de Tebas para visitar el Valle de los Reyes, el Valle de los Nobles, el Templo de Hatchepsut y los Colosos de Memnon.

Finalmente, los últimos tres días viajaremos hacia un balneario llamado Sharm El Sheikh que es muy pintoresco y en donde tendremos tiempo libre para conocer, disfrutar y descansar. A continuación de todo este período los grupos A y B se volverán a juntar momentáneamente para volver a El Cairo y luego dividirse entre quienes hacen Jordania e Israel y quienes (como nosotros) tomarán un nuevo vuelo hacia el último destino de esta segunda etapa del viaje, Turquía.   


sábado, 7 de julio de 2012

Día 84 – Aquadventure


Nos levantamos un poco más tarde porque teníamos el día pero lo suficientemente temprano como para aprovecharlo. Nos habían dejado anotadas varias actividades recomendadas para hacer por nuestra cuenta en este día, pero yo ya había elegido una y nada iba a ponerse en mi camino. El día estaba destinado al Aquadventure wáter park, uno de los parques de agua más grandes y modernos del mundo. ¡Woohoo!

Coordinamos con los demás compañeros interesados y salimos a media mañana rumbo a la isla palmera de Jumeirah, en donde se encuentra el enorme y lujoso hotel Atlantis y su parque de agua. Tampoco es muy barata la entrada que digamos, pero poco importaba; tal y como dice el dicho, “sarna con gusto no pica”.

El parque es bastante grande y tiene como centro y principal atracción una pirámide desde donde salen muchísimos toboganes para tirarse en gomón y uno central y más alto llamado “leap of faith” que es una caída bastante alta y casi vertical a toda velocidad hasta desembocar en una piscina. Nuevamente el objetivo era tirarse absolutamente de TODOS.

Arrancamos por los rápidos que es un paseo en gomón por una suerte de río artificial con correntada que recorre todo el predio y tiene partes con olas y bastante movimiento que lo hacen muy divertido. Después seguimos con los toboganes de la pirámide desde abajo hacia arriba, aumentando la altura y concomitantemente la adrenalina.



Antes de ir a comer, muertos de calor y de sed, enfilé con dos amigos hacia la cúspide de la pirámide. No voy a decir que no me daba cosita porque sería una mentira, y cada vez era peor mientras se acercaba mi turno. De todos modos el miedo es pasajero y lo peor que puede pasar es unos segundos de sufrimiento. Según uno de mis amigos que se tiró después que yo, mi grito al caer casi hizo que él desistiera pero puedo decir que estuvo INCREIBLE. Creo que no es necesario decir que Ro no se tiró de dicho tobogán. Ya estaba cumplida con haber subido a la montaña rusa el día anterior y se la bancó como una campeona.



Después de eso paramos un poco para hidratarnos y visitamos la playa privada que tiene el parque. El agua es cristalina y calentita pero MUY salada. La arena es blanca y fina, todo muy agradable. Igualmente lo mío eran los toboganes y no las reposeras por lo que nos dividimos y yo volví en busca de más acción.
Casi a la hora de cierre del parque nos fuimos en taxi hasta el Dubai Mall, el shopping más grande del mundo. No puedo decir cifras exactas de su dimensión, pero créanme que es ENORME. Incluso adentro tiene una pecera gigante en donde hay hasta tiburones y manta rayas. Todo con el glamour que caracteriza a Dubai.

Nuestra intención era conocer, recorrer y finalmente ver el espectáculo de agua, música y luces que se hace en la fuente del shopping todos los días cada media hora después de la puesta del sol. Estaba tan bueno que nos quedamos y lo vimos tres veces. Además, cada media hora cambia y se hace con una canción diferente y por lo tanto con una coreografía diferente. Cenamos en la plaza de comida y estuvimos parados en los pies del edificio más alto del mundo que es tan impresionante desde lejos como de cerca. Otra cosa más que fue ESPECTACULAR y que hizo subir a Dubai directamente de lo desconocido hasta el podio.



Volvimos tarde al hotel para preparar las valijas y volver a partir sin dormir ya que apenas pasada la medianoche haríamos el check-out para irnos primero al aeropuerto y luego emprender un nuevo viaje hacia nuestro decimoquinto destino, Egipto. 

Día 83 - Abu Dhabi, Mezquita de Sheikh Zayed y Ferrari World Park


Llegamos rápidamente al hotel luego de esa noche en el desierto con muy pocas horas de sueño para bañarnos, juntar fuerzas y volver a salir. Para este día teníamos muchas cosas en nuestro itinerario y recién volveríamos al hotel por la noche.

Partimos en los buses rumbo a Abu Dhabi, otro de los Estados o provincias que componen los Emiratos Árabes. El viaje no fue ni largo ni pesado ya que la vista siempre es espectacular por estos lares; nuestra primera parada fue la Mezquita de Sheikh Zayed. Dicha construcción es bastante reciente, no tiene más que unos pocos años de terminada. Como todo aquí es a puro lujo, hecha en mármol blanco con un diseño bastante similar al del Taj Mahal pero con una función totalmente diferente.      
                                                                                                                                                                                
La religión oficial en los Emiratos Árabes es el Islam y quienes los practican se denominan musulmanes. La verdad debo decir que me sorprendió como tal ya que lo que me mostraron las personas aquí no fue una religión de mentalidad agresiva que se considera superior al resto, conflictiva y soberbia como muestran a los terroristas, sino que todo lo contrario.

Para el islam existe un solo Dios, Allah, pero a su vez tienen muchos profetas que aparecen en las historias de su libro sagrado, El Corán, como Jesús o Mahoma a quienes se los quiere y destaca por su importancia pero son inferiores al ser supremo. Se muestran muy igualitarios en lo que a derechos entre hombres y mujeres respecta y son muy tolerantes con personas de otras religiones, cultos y creencias.

El Islam presenta cinco mandamientos a diferencia del cristianismo, los cuales igualmente se muestran flexibles, realizables y hasta razonables. No los voy a desarrollar porque eso sería extenderme demasiado, pero básicamente son adorar a Allah, rezarle cinco veces al día, dar aproximadamente el 2,5% de la riqueza anual de cada uno para acciones de caridad, cumplir con el mes de Ramadán y al menos una vez en la vida visitar la Meca.



La mezquita es una construcción extraordinaria, hermosa y elegante. Apunta directamente a la Meca y ahí pueden ir los musulmanes a rezar cuando quieran. Para entrar hay requerimientos específicos de vestimenta, sobre todo para las mujeres que no pueden tener nada escotado, mostrar los hombros y deben usar algo que cubra las piernas al menos por debajo de la rodilla. Ro tuvo que utilizar un traje típico femenino que la tapaba por completo excepto la cara y es todo negro. Yo no tuve problemas pero para los hombres el traje es blanco y también tapa todo el cuerpo pero no la cabeza.



Luego seguimos recorriendo la ciudad y viendo los espectaculares edificios modernos con formas caprichosas y vanguardistas. Para la tarde había una actividad opcional que era la visita al parque de atracciones de Ferrari la cual nosotros ya teníamos paga. Lo que destaca a este parque y que lo hace famoso es que tiene a la montaña rusa más rápida del mundo la cual no me iba a perder por nada.



El parque no es muy grande y es más que nada una atracción pensada para los amantes de los autos, la fórmula 1 y en especial de Ferrari. Hay algunos paseos que permiten conocer cómo se desarrolla un auto Ferrari, otros sobre el soporte técnico que hay tras cada carrera, lo que pasa en boxes y muchas cosas más. Para los amantes de los autos hay una exposición de autos como para babear un poco y sacarse varias fotos y finalmente hay algunos juegos para niños, otros familiares y unos pocos que apuntan a subir la adrenalina al máximo. Sólo dos de ellos lo consiguen.

Recorrimos todo el predio, había poca gente pero igual las colas eran lentas. Tuvimos mala suerte porque varias atracciones se detuvieron por mantenimiento mientras esperábamos para subir a los juegos y eso nos retrasó mucho. A fin de cuentas terminamos comprando un pase Premium por un poco más de dinero pero logramos subirnos a todos los juegos, la montaña rusa incluida.

De los cuatro juegos extremos, uno es un simulador de manejo que en verdad parece que fuera un juego de playstation con malos gráficos, poca diversión y cero adrenalina. Para nada recomendable. Otro es el viejo y querido ascensor que consiste en una torre bastante alta con cuatro lados en donde hay varios asientos y uno se instala cómodamente para que lo suban bien alto y luego lo dejen caer de golpe. Después que frena es muy divertido, pero la sensación de caída al vacío está cruel. Parece que sentís las tripas en la garganta. ¡Súper recomendable!

Finalmente, los dos mejores son sin lugar a dudas las dos montañas rusas. La más pequeña y la primera a la que subimos, simula una carrera de autos que te lleva por una pista no muy larga pero sí bastante rápido y con curvas bien cerradas. Ese juego nos encantó y fue muy divertido. Finalmente, la frutilla de la torta y lo único por lo que recomendaría ir hasta este parque porque la relación calidad-precio hace que no lo amerite, es la montaña rusa más rápida del mundo que pasa de 0 a 250 kilómetros por hora en 5 segundos o tal vez menos.

Nos subimos al carrito con forma de auto de fórmula 1 tras más de cuarenta minutos de espera con el pase Premium y todo. Unas compañeras que no lo compraron esperaron más de tres horas para subirse, un verdadero garrón. Nos dieron unos lentes porque la resistencia del viento es enorme y hace imposible abrir los ojos. El carro avanzó un poco hasta el punto de partida y desde ahí se ven cinco luces en línea de color rojo. En tres pitidos y simulando a una carrera dichas luces parpadean y se ponen verdes y ahí, sin vueltas, salimos al máximo de velocidad.

La sensación es que no te podes mover. La cabeza se incrusta contra la cabecera del asiento y vas tan rápido que no dan ni tiempo a asustarse. Está muy bueno pero es también muy corta; creo que no llega ni a un minuto de duración.

Por la noche volvimos al hotel en Dubai, extenuados por todas las actividades del día y las pocas horas de sueño de la noche anterior. Pedimos hamburguesas al delivery de Burguer King que comimos en la habitación del hotel y caímos rendidos, extenuados en la cama.

Día 82 – Dubai y safari en 4x4 con noche en el desierto


Amanecimos en Dubai, una ciudad que ya desde la puerta del hotel no dejaría de sorprendernos; desayunamos y dimos el punta pié inicial a un día lleno de emociones y actividades impresionantes.

Subimos todo al bus en donde nos esperaba nuestra guía venezolana con la que se hacía muy fácil comunicarse. En un par de horas hicimos un city tour como para ver algunas de las principales atracciones de una ciudad maravillosa como lo es Dubai, un lugar moderno y pionero en la mitad del desierto.

Los Emiratos Árabes Unidos son siete y justamente Dubai y Abu Dhabi son los Estados más desarrollados de todos. Si bien muchos piensan que viven sólo del petróleo que encuentran en sus tierras, no es así; hoy en día el turismo se ha convertido en un factor preponderante en la economía de estas ciudades, representando nada más y nada menos que el 30% de su producto bruto interno.

Si bien estamos geográficamente en la mitad de un desierto, nada lo demuestra. Al recorrer la ciudad sólo se ven rascacielos y construcciones súper modernas y ostentosas. Dubai es la casa de las extravagancias, ya que les gusta ser conocidos por la calidad y/o cantidad de sus cosas. La ciudad tiene muchísimos récords en el libro Guinnes como lo es el edificio más alto del mundo con más de 800 metros de altura y estando aquí se pueden ver muchísimas cosas que son el o la cosa más grande, larga, alta, etc, del mundo. La población no es muy numerosa ya que apenas supera los dos millones de habitantes y muchos de ellos son extranjeros, sobre todo indios. A los nativos de aquí se les conoce como Emiratis y tienen muchísimas ventajas, como por ejemplo que en el trabajo les cubren varios de los gastos de vida y hay zonas donde sólo ellos pueden comprar propiedades.

Volviendo al itinerario, hicimos nuestra primer parada en una playa muy cercana al único hotel siete estrellas que hay en el mundo y que está justamente en esta ciudad. Cumple con todos los requerimientos de extravagancia como para estar aquí, como que cada habitación es un apartamento dúplex y los huéspedes tienen servicio de mayordomo privado incluido. Obviamente esto se refleja directamente en el precio por noche que asciende a la nada despreciable suma de dos mil euros.

El agua de la playa es cristalina y calentita, verdaderamente espectacular. No nos bañamos porque apenas nos dieron diez minutos para poder sacar unas fotos. Tampoco pudimos entrar al hotel ya que no permiten el paso a cualquiera por motivos de seguridad. Sólo llegamos a verlo desde lejos.



Continuamos el paseo en otro de los hoteles más destacados de la ciudad, el Atlantis. Está ubicado en la isla artificial con forma de palmera llamada Jumeirah que fue construida por capricho del Jeque de Dubai a base de petrodólares. Hoy en día está totalmente poblada con casas que valen fortunas y que son de celebridades mundiales como Tom Cruise, Shakira y Tiger Woods. Sacamos fotos del hotel y del lugar en sí y seguimos nuestro viaje por la ciudad. 

Seguimos hasta Bastakia, donde se encuentra la parte antigua del país. Ahí recorrimos un museo sobre la historia del país y cómo ha evolucionado con fotos impactantes en donde se puede ver Dubai hace cincuenta años, un desierto, árido, despoblado y muy pobre y los cambios cada década hasta llegar al presente. También se puede ver las casas en las que vivían antes, muy sencillas y precarias.

Más tarde y para redondear la mañana, hicimos un paseo por la bahía en “abra” que es un barco taxi típico local desde donde había una muy linda vista de la ciudad. Así llegamos hasta un mercado conocido como el mercado del oro, en donde se puede comprar anillos, collares y joyería en general supuestamente a buen precio. Recorrimos un poco y luego volvimos al hotel.

Para el resto del día teníamos organizada una actividad muy especial. Salíamos del hotel en camionetas 4x4 muy modernas para hacer una excursión safari por las dunas del desierto. Eso estuvo IMPRESIONANTE. El chofer era un fenómeno y se subía a las dunas más altas y se dejaba caer por los costados dando toda la impresión de que íbamos a volcar. ¡MUY DIVERTIDO! En el camino hicimos dos paradas para sacar fotos y una final para ver la puesta del sol en el arenoso y desértico horizonte. ESPECTACULAR. Terminamos el paseo en un campamento establecido en donde teníamos la cena y luego pasaríamos la noche.





Al llegar dimos un paseo en camello, cortito pero igualmente bueno. Cuenta como para decir que estuve arriba de un amigo dromedario, je. El “campamento” y digo así porque era mucho más que unas meras carpas, era en un predio enorme entre cuatro paredes en donde había cocina, baños y un área enorme con mesas en el suelo para sentarse sobre almohadones y una pista central.

Estábamos muertos de sed y teníamos las bebidas incluidas, por lo que hicimos estragos. La cena estaba muy buena, había pan de pita con carne de pollo y lechuga simulando al kebab, pollo a las brazas (no como el hecho en Uruguay pero bastante pasable) cortado en pequeños pedazos y otra carne que creo que era de camello. Todo acompañado con arroz y algunas cosas raras para consumir a gusto. Al rato presenciamos un típico show de danza árabe y nos dieron tablas de sandboard para tirarnos por los médanos si es que teníamos ganas. Obviamente que tuve y muchas.

La cena no era exclusiva para nosotros, había varios turistas de otros lugares pero ellos se fueron una vez terminado el show. Nosotros nos quedábamos ahí toda la noche y para nuestro confort pasaron nuestra música para bailar hasta las dos de la mañana. Para dormir había almohadones y sacos de dormir y sólo era necesario buscar algún lugarcito por ahí en el piso y tirarse. Dormimos casi tres horas hasta que nos despertaron para ver el amanecer y desayunar antes de volver al hotel.

Destino 14: Emiratos Árabes Unidos (UAE)


Nuestra estadía por los Emiratos Árabes será corta y concentrada en sólo dos de los siete que componen a este país, Dubai y Abu Dhabi. De todos modos, podemos claramente decir que serán días de intensa actividad.

En este país que es casi una burbuja en relación al resto del mundo, casa de los petrodólares, las excentricidades en su mayor expresión y atracciones únicas, visitaremos el Ferrari world que es un parque de atracciones, haremos un safari por las dunas del desierto en camionetas 4x4. Visitaremos el único hotel siete estrellas del mundo, las islas artificiales con forma de palmera y el edificio más alto del mundo.

El contraste con respecto a lo visto hasta ahora será muy grande, sobre todo viniendo desde India y Nepal. Nos quedarán solo un par de países más para terminar esta segunda etapa del viaje y comenzar la última nosotros solos por Europa.


Día 81 – Viaje a Dubai


Nuestro vuelo partía a la noche y aunque debíamos estar en el aeropuerto unas tres horas antes todavía nos quedaba gran parte del día libre para seguir recorriendo. Nos levantamos relativamente temprano con la idea de ver algo más antes de irnos, desayunamos y nos fuimos a conocer los mercados.

Ya a las nueve de la mañana el calor era insoportable. Caminamos unas cuantas cuadras antes de encontrar los primeros negocios en una pequeña feria, pero como era domingo muchos estaban cerrados. Al ver a los turistas los vendedores se te vienen arriba para ofrecerte cosas o para que te acerques a ver sus productos. Hay que regatear TODO y a veces en forma muy desubicada porque la idea de ambas partes es robar al otro dentro de lo posible.

Terminamos en un mercado que si bien recién estaba abriendo era bastante más completo en donde se podía comprar ropa y artesanías. Los productos son de imitación pero de bastante peor calidad que los que vimos en China. No compramos nada y no es por tacaños, sino que porque estamos convencidos que toda esa ropa es prácticamente descartable.

Seguimos caminando y encontramos tiendas de marcas conocidas como Nike, Adidas, Reebok y Levi’s. Ahí se podía comprar productos en liquidaciones con descuento pero tampoco vimos algo que valiera la pena. Almorzamos en McDonald´s por cuarto día consecutivo, nuevo record, y volvimos al hotel.

Todavía nos quedaba un rato antes del check-out. Preparamos las valijas, ordenamos la habitación y nos fuimos al aeropuerto para ahora sí dejar el país. En la espera hicimos uso por tercera vez en lo que va del viaje de nuestra tarjeta del Diners club para entrar a la sala VIP del aeropuerto, comer sándwiches, tomar bebidas y tirarnos en los cómodos sillones, todo sin costo. Después recorrimos un poco antes de irnos hasta la puerta correspondiente y subirnos al avión. Llegamos a Dubai cerca de la medianoche. 

Día 80 – Raj Ghat, museo de Ghandi, Fuerte Rojo y Chandai Chowk


Nos levantamos e hicimos culto a nuestro religioso desayuno amado con mucha comida deliciosa (harinas en un 95% obviamente) para luego comenzar las actividades de un día que iba a estar marcado por el EXTREMO calor ABRUMADOR.

Comenzamos nuestras visitas por el Raj Ghat , también conocido como el lugar de la cremación del padre de la patria Mahatma Ghandi. En su tiempo era un terreno vacío en el que se congregó muchísima gente para despedirse del héroe nacional que fue asesinado con tres balazos en el pecho a la edad de 78 años. Quien ayudara a los Indios a conseguir la independencia de los británicos utilizando solamente métodos de protesta pacífica está hoy simbólicamente enterrado en ese lugar en el que se construyó un altar de granito en el que también arde una llama eterna y se hizo un parque a su alrededor.

A continuación hicimos una rápida recorrida por el museo dedicado a Ghandi, donde se exhiben algunos de los libros que él utilizó en sus estudios para luego convertirse en abogado, las túnicas que utilizaba, bastones y lentes originales; incluso la toga que tenía puesta el mismísimo día en que le dispararon en donde se pueden ver claramente las manchas de sangre.

Tras todo esto ya el calor seguía incrementándose mientras nos acercábamos al mediodía. Nos trasladaron hasta el fuerte rojo, segundo en el país junto con el que ya habíamos visitado anteriormente pero menos bonito. La estructura en sí era muy similar, una sala de reuniones pública, una privada, la habitación del monarca, otra para sus muchas esposas, salas de estar, restaurantes y hasta piscinas. Cada sala se hacía en un edificio independiente de pequeño tamaño pero con mucho detalle arquitectónico. Recorrimos todo el predio que era bastante grande al rayo del sol y muy ansiosos por conseguir una bebida fría que nunca aparecía.

Al terminar el paseo ya era cerca de la una de la tarde y nos faltaba el recorrido por Chandai Chowk que es una calle muy popular, llena de gente en donde hay tiendas para comprar ropa, telas, saris y especias entre otras muchas cosas. Nuestra intención era dar una vuelta como para conocer pero rápidamente buscar refugio del sol en algún lugar con aire acondicionado y conseguir bebidas frías. Para variar, terminamos en un McDonald´s, otra vez más, en donde logramos recuperarnos e hicimos tiempo hasta que el ómnibus volviera al hotel.

McDonald´s en India no es muy reconfortante. Obviamente todas las hamburguesas que se componen de carne de vaca no existen, por lo que las opciones se limitan a la McChicken, las McNuggets, algunas que otra cosa picante y las hamburguesas vegetales. Igual poco importaba porque vendían bebidas frías que siempre era la prioridad. Pasamos el resto del día en las más que cómodas instalaciones del hotel, descansando y disfrutando de la piscina. De todas maneras puedo contar algunas cositas más de la peculiar cultura hindú.

El 75% de los indios son hinduistas, pero al parecer no hay grises en esta materia, o creen del todo o no creen; los Dioses son sagrados y todos los días les rezan aunque sea cinco minutos al comenzar la jornada. Nada que pueda ser insultante o agresivo para un Dios se lleva a cabo. A modo de ejemplo, uno de los guías nos contaba que una casa ubicada en la carretera que tenía un muro en el frente era siempre un punto elegido por los indios para orinar. El dueño de la casa estaba cansado e intentaron varias maneras de detenerlo, fuera con carteles de prohibido o incluso la policía. Al final, pusieron imágenes de los Dioses a lo largo del muro y con eso problema solucionado; nadie iba a orinar encima de los Dioses porque es una falta de respeto y porque podría traerles problemas o mala suerte. Casi todos los vehículos o incluso en las casas tienen una imagen de Ganesha, representado con una cabeza de elefante, que es el Dios de la buena suerte.

El 95% de los casamientos son arreglados y todo es muy protocolar, desde las negociaciones previas hasta la propia boda. La sociedad se divide en cuatro castas: sacerdotes, guerreros, comerciantes y los llamados intocables. Cada uno tiene una casta a la que pertenece por su familia y los casamientos son arreglados con alguien que se encuentre en el mismo escalafón social. En las fiestas generalmente hay cerca de mil quinientos invitados. Una vez contraído el vínculo matrimonial las mujeres generalmente se dedican al hogar y a los hijos. El índice de divorcios es bajísimo porque si bien legalmente es posible realizarlo, la sociedad no lo aprueba.

Por la noche cenamos entre amigos en el restaurante del hotel para prácticamente despedirnos de la India, país que nos gustó mucho. Al día siguiente ya partiríamos hacia un nuevo destino, Dubai.